La Ronda de Doha: el Norte contra el Sur
Desde los años 30 se vienen haciendo esfuerzos por coordinar la política comercial y poder reducir los aranceles al flujo de comercio internacional. Fue precisamente en los Estados Unidos de América (EUA) donde se iniciaron las negociaciones arancelarias bilaterales en esos años, con el fin de ofrecer a los grandes exportadores la reducción de aranceles a cambio de que ellos redujeran los suyos a alguno de los productos exportados por los EUA; no obstante, esas negociaciones no propiciaron avances en la coordinación internacional de la reducción arancelaria y hoy existen sospechas de que los EUA, bajo la crisis financiera actual se está volviendo cada vez más proteccionista.
Después de la segunda guerra mundial, las reducciones arancelarias multilaterales tuvieron lugar bajo el patrocinio del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), creado en 1947 y desaparecida en 1995 para dar paso a la Organización Mundial del Comercio (OMC), quien aboga por la reducción de los aranceles y la liberalización del comercio. Curiosamente, entre las principales normas que regulaban el comercio entre los miembros del GATT, entre ellos México que ingreso en 1986, se señalaba sobre los subsidios a la exportación que: Los firmantes del GATT no pueden utilizar subsidios a la exportación, acepto para productos agrícolas y quien lo propuso fueron los EUA.
Desde el inicio de las rondas de negociaciones comerciales multilaterales en el planeta se han producido 9, pero la 8ª, la Ronda de Uruguay que iniciara en 1986 y que teóricamente se cerrara en 1993 en Marrakech, Marruecos, aunque en realidad nunca concluyó, producto de la falta de voluntad de los países desarrollados para reducir los subsidios a la producción agrícola y su negativa de abrir sus mercados a los productos textiles de los países en desarrollo, al margen de los 60 acuerdos firmados.
La nueva Ronda de Doha, iniciada con la Cuarta Conferencia Ministerial celebrada en Doha capital de Qatar, en noviembre de 2001, desde su nacimiento, hace ya casi 7 años, ha estado orientada a concluir los puntos pendientes de la Ronda de Uruguay, en particular sobre el comercio de los productos agrícolas, lo que implica la eliminación de subsidios a la producción o a la exportación de parte de los países desarrollados a sus productores. Por eso, y con el fin de hacer avanzar esta ronda, al iniciar las negociaciones en Ginebra, Suiza, el Comisario europeo, Peter Mandlson, propuso la reducir al 60% los aranceles agrícolas en la Unión Europea (UE).
Sin embargo, la UE también ha acusado a los EUA y a Brasil de querer que ella sea quien baje sus aranceles sin hacer nada a cambio, denunciando que los EUA, lejos de reducir los subsidios, los han aumentado, al votar el Congreso de ese país una ley que otorga a los agricultores una ayuda por 290 mil millones de dólares en un período de 5 años. De aquí que, las discusiones sirvan para alimentar la teoría de juegos, donde nadie quiere ceder nada sin ver que otros lo haga antes, alimentando la polarización norte sur.
La Secretaria de Comercio de los EUA, Susana Schwab, señalaba que “nosotros vamos a tener que hacer primero concesiones…” pero que “esperaban con impaciencia ver las contribuciones de los otros” actores en las discusiones; pues para los EUA “un acuerdo no es posible mientras que China, la India y Brasil no abran primero sus mercados agrícolas, industriales y de servicios al comercio internacional”.
Así, después que Brasil rechazara una primera propuesta de los EUA, de reducir sus subsidios a 17 mil millones de dólares anuales, este dijo que podría hacerlo hasta en 15 mil millones, menos que lo otorgado en los últimos 7 años, condicionando este gesto a una mayor apertura de los mercados internacionales a los productos manufacturados y agrícolas estadounidenses, pero Brasil y la India opinan que debería llegar hasta 13 mil millones, con el fin de que los subsidios no aumenten cuando los precios de los productos agrícolas bajen en los mercados.
Pero no solo se discute de agricultura, los participantes también tienen en la mira a China, cuyas empresas han invertido más de 42.6 mil millones de dólares en adquisiciones y fusiones de empresas en el mundo, en lo que va del año, el doble de 2007, entre ellas la petrolera UNOCAL de California comprada por el grupo chino CNOOC, y se encuentra hoy enfrentada a los EUA, la UE, Brasil y México, quienes la acusan de prácticas proteccionistas, por convertirse en un gran taller con bajos costos de producción ventajosos. Lo que ha hecho que este país durante el primer semestre del año, obtuviera un superávit comercial de más de 75.34 mil millones de dólares respecto a los EUA y de más de 72 mil millones de dólares respecto a la UE.
Los sindicatos de los países en desarrollo suponen que las negociaciones de la OMC deberían considerar el impacto de una mayor liberalización del comercio de productos industrializados sobre el empleo, pues esto podría provocar una profundización de los desequilibrios y crear una crisis económica grave en sus países. Rubén Cortina, de la Federación Argentina de Trabajadores del Comercio y los Servicios, consideraba que las propuestas en el seno de las discusiones de la OMC, podrían provocar una pérdida de 200 mil empleos en Argentina, mientras que el representante de la Confederación de Trabajadores de Brasil, Felipe Saboya, señalaba que la reducción de los aranceles en Brasil en 1989 y 1994, era la responsable de la perdida de 1.3 millones de empleos; para estos dos países la OMC propone una reducción de aranceles de hasta el 58% y 57.3%, respectivamente, para los productos de origen industrial.
Así las cosas, ni la espiral del aumento de los precios del petróleo, ni el aumento de la inflación, menos aún la crisis alimentaria y la crisis financiera en los EUA podrán ser resultas por ahora, si todo queda en manos de los mercados y la “mano invisible”, si no hay voluntad de los países y sus gobiernos para buscar los equilibrios que requiere la supervivencia de la raza humana y del planeta; pues el mercado no todo lo puede y él mismo es una creación de los intereses de los hombres, muchas veces mezquinos, quedando de nuevo las discusiones en retórica, que no alivia el hambre de la humanidad y si hace crecer las riquezas de los especuladores en los mercados, bajo el principio sacrosanto de la economía de mercado liberal: « la no intervención del Estado en la economía » .
Artículo del Jueves 24 de Julio Números Claros
Par Enfoque Global le 24 juillet, 2008 dans Non classé












