LA CRISIS, HUNDE A LOS REPUBLICANOS
L a carrera a la Casa Blanca, después de dos mandatos de George W. Bush y el estallido de la crisis financiera internacional, provocada por la crisis inmobiliaria, marcan el inicio de un cambio en la manera de gobernar y de ver al mundo por parte de los gobernantes de los Estados Unidos de América (EUA). Este país no será más lo que hemos conocido; hundido en la crisis y en un terrible endeudamiento externo que supera los 12.5 billones de dólares y con una deuda pública que representa el 62 por ciento del PIB, está sufriendo cambios estructurales profundos.
El presidente francés y en funciones de la Unión Europea, Nicolas Sarkozy, en su conferencia anual de embajadores, realizada el pasado 27 de agosto pasado, apuntaba: “el corazón del capitalismo mundial ha sido alcanzado, con la perspectiva, de que si no hacemos nada, se producirá una desconexión duradera del crecimiento de los países de la OCDE con el de los países emergentes, por ahora menos afectados… no se pueden dejar a algunas decenas de especuladores poner más en peligro el crecimiento mundial”, y con ello se sumaba a los pedidos de Alemania de regular los mercados.
Desconocido hace cuatro años, Barack Obama encarna hoy el sueño americano y los deseos de justicia de millones de estadounidenses que han perdido todo; es la esperanza de los electores golpeados por la crisis inmobiliaria, por la profundización de la crisis financiera que ha comenzado a expandirse por todo el sistema financiero internacional. Por el lado republicano, John McCain, senador por Arizona y veterano de la guerra de Vietnam, una de las guerras más vergonzosas, representa la continuidad de lo que hasta hoy ha hecho Bush en nombre de la libertad, errores y más errores, guerras que han representado un mayor déficit público, el que este año superará el dos por ciento, lejos de los equilibrios macroeconómicos que había logrado Bill Clinton al concluir su mandato y del prestigio internacional que habían ganado; pero sobre todo un enorme distanciamiento de América Latina, insalvable ahora.
La crisis financiera es parte de la campaña electoral. La crisis parece beneficiar la candidatura demócrata y pulverizar la republicana; las diferentes encuestas realizadas indican que la intención del voto le dan a Obama el 51 por ciento, contra el 46 por ciento de McCain, y no es extraño, los electores consideran a los republicanos son responsables de la crisis, de la pérdida de sus hogares con la crisis inmobiliaria, de su empleo y de su endeudamiento.
Quizá América Latina, y en particular México, podrían caer seducidos por un presidente que habla español como John McCain, pero de poco serviría para que mejoren las relaciones entre los EUA y el resto del continente, como de nada ha servido el bilingüismo de nuestros presidentes, pues no se trata de un problema lingüístico, sino de hegemonía y de la geopolítica de dominación. Con Obama, como con Bill Clinton, nace una pequeña esperanza, la de que finalmente los países de América Latina puedan ser tratados con respeto por los EUA.
Hoy la crisis financiera iniciada en los EUA, no hace más que beneficiar al candidato demócrata y hundir al republicano, que continúa en campaña más por inercia que por convicción; los electores saben bien quiénes son los responsables de este cataclismo político y económico, producido por los desaciertos en política económica, creyendo que la autorregulación de los mercados lo podía todo e inventando guerras para impulsar la demanda con la industria armamentista, sin inundar los mercados de productos y ganándose el odio de todo el planeta, tal como lo señalara el precandidato republicano Ron Paul.
Libertas; 12 19 octubre 2008
Par Enfoque Global le 24 octobre, 2008 dans Análisis Económico de Coyuntura












