Oscuras Perspectivas de la Economía Mundial
La crisis inmobiliaria iniciada en el 2007 en los Estados Unidos de América (EUA) ha provocado la destrucción del sistema financiero, la recesión de su economía y la pérdida de miles de empleo. En el mes de octubre perdió 240 mil empleos, después que en septiembre desaparecieran 284 mil, con lo cual acumuló una perdida de 1.2 millones de puestos de trabajo en lo que va de 2008, llegando el índice de desempleo a 6.5%, el más alto luego de 14 años.
En los EUA, las empresas de la industria manufacturera y la construcción están cerrando ante la crisis. La industria manufacturera eliminó en octubre 90 mil empleos y la de construcción 49 mil; mientras que el sector de equipos de transporte perdió 40 mil, el comercio minorista 38 mil, los servicios profesionales y empresariales 45 mil, los financieros 24 mil y los servicios turísticos y de espectáculos 16 mil, los servicios de salud 26 mil y la minería 7 mil, según el Departamento del Trabajo. En tanto que el salario promedio por hora aumentó en 0.2%, para fijarse en 18.21 dólares.
La crisis inmobiliaria, transformada ahora en crisis financiera mundial, está obligando a los gobiernos a replantearse el modelo de desarrollo del capitalismo y el papel del Estado. El triunfo de Barack Obama, abre una esperanza de encontrar soluciones concertadas en las cumbres de presidentes y jefes de estado del Grupo de los 20, que iniciarán el 14 y 15 de noviembre en Washington y concluirán el próximo año cuando él sea ya presidente; pues la recesión de la economía de los EUA y la crisis están afectando a sus principales socios como Canadá, de donde provienen el 16% de sus importaciones totales; China, 15.9%; México, 10.4%; Japón, 7.9% y Alemania, con 4.8%.
En meses pasados, la depreciación del dólar y la reducción del consumo de los estadounidense, provocó una disminución sustancial de las importaciones provenientes de esos países, lo que ha afectado las exportaciones de sus socios comerciales y sus ingresos, obligándolos a reducir su producción interna, aumentado el desempleo y los desequilibrios fiscales, reduciendo su crecimiento.
México, que durante muchos años fue criticado por ser un país mono exportador, que sólo en 1980 sus exportaciones de petróleo representaban el 57.6% del total, contra 42.4% de las no petroleros, ha profundizado los cambios estructurales de su economía y en el 1º semestre de este año sus exportaciones petroleras representaban solo el 19.2% del total, contra el 80.8% de la no petroleras, esto debido al incremento de los precios del petróleo que llegaron a aproximarse a los 150 dólares por barril, pues en los primeros 9 meses de 2007 las exportaciones petroleras fueron solo el 15.2% del total.
Si bien México ha firmado 12 tratados de libre comercio con 43 países y diversificado su comercio, ha profundizado su dependencia respecto a la economía de los EUA, a quien envió más del 82.73% de sus exportaciones en 2007 y 79.9% en el primer semestre de este año; lo que hace vulnerable su economía de la suerte que corra ese país, debido a que no cuenta con mercados alternativos que absorban sus productos a pesar de los acuerdos firmados, pues ha priorizado su complementariedad con los países desarrollados en menosprecio de profundizar su nexos económicos con los países de América Latina, de donde solo importa el 4.2% del total de sus importaciones y dirige el 7% de sus exportaciones.
Por si fuera poco, las expectativas para la economía mundial y México no son buenas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su última revisión sobre las perspectivas de crecimiento de la economía mundial, del 6 de noviembre pasado, afirma que la situación económica ha empeorado en el último mes, producto del desplome del sector financiero y el deterioro de la confianza de productores y consumidores, lo cual hace prever que el crecimiento mundial será apenas 3.75% en 2008 y de 2.2% en 2009, después que en el 2007 creciera en 5%.
Pero mientras las economías emergentes podrían crecer en 5%, los países industrializados sufrirán una contracción de 0.3% en su crecimiento; confirmando así una recesión generalizada de la economía, la peor después de 1929; lo que haría que la economía de los EUA creciera solo en 0.7% en 2009 y la Zona del Euro en 0.5%, segundo socio comercial de México. Explicando su pesimismo por “una parte, por un fuerte deterioro de la coyuntura en los países industrializados; por otra, un deterioro prolongado de las condiciones de crédito concedidos a los países emergentes”.
El FMI reconoce que su revisión a la baja es moderada en Asia Oriental, debido a su sólida situación financiera y a que sus términos de intercambio son beneficiados por la reducción de los precios de las materias primas; pero México, luego que su economía creciera en 4.9% en 2006 y 3.2% en 2007, el FMI prevé que su economía apenas crecerá en 1.9% en este año y en 0.9% en 2009, 0.1% y 0.9% menos que sus previsiones de octubre; lo que equivale a cuestionar la solidez del escenario macroeconómico diseñado para 2009, sobre el cual se ha planteado el “paquete económico 2009”, donde se prevé un crecimiento de 2.4% en este año y 3% en el 2009.
Aunque aún existe miopía entre muchos funcionarios del gobierno federal, pese a la rectificación de la política emprendida en el pasado, sobre las oportunidades que hoy tiene América Latina para sacar provecho de esta crisis y crear un sólido bloque económico e instituciones propias. Las autoridades mexicanas deberán pensar en implementar medidas que flexibilicen las condiciones de acceso al crédito y reducir las tasas de interés, apoyar la generación de empleos y el crecimiento de la economía, como se ha propuesto en la iniciativa presidencial; medidas que estarán en la mesa de discusión en la reunión de Washington; pues en estas semanas hemos visto como se está volviendo un imperativo la adopción de medidas tendientes a la compra de activos depreciados, la recapitalización de los bancos, la reducción coordinada de las tasas de interés, así como la inyección de liquidez a los mercados, para rescatar el sistema financiero internacional, pero es necesario ir más allá de mantener vivo al sistema capitalista mundial y su sistema financiero.
El G20 agrupa a los países más desarrollados y emergentes. Y este sábado en Brasil Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de ese país, inauguró las discusiones sobre la crisis del G20, en una reunión preparatoria de ministros de economía y fianzas, que deberán continuar este 14 y 15 en Washington, en la cual Lula propuso diseñar una “nueva arquitectura financiera mundial” para hacer frente a la crisis y no seguir alimentando un sistema ya atrofiado e inoperante, aferrado a la idea del equilibrio automático del mercado.
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Artículo del Martes 11 de Noviembre |
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NÚMEROS CLAROS |
Par Enfoque Global le 13 novembre, 2008 dans Análisis Económico de Coyuntura












