El Campo, Alternativa a la Crisis
La crisis financiera internacional ha puesto en evidencia la fragilidad del sistema capitalista, basado en una oligarquía financiera que entreteje capital industrial y bancario, sobre un sistema financiero pervertido que reclama la intervención del Estado solo cuando está colapsado. Hace unos meses, la Reserva Federal (FED) intentaba evitar la recesión y la Unión Europea (UE) se preocupaba por el alza de los precios de alimentos y petróleo. La FED redujo las tasas de interés e inyectó liquidez para evitar la recesión, provocando un exceso de dólares que fortaleció al euro e incrementó la demanda de materias primas, que asociada a la especulación propició el aumento de sus precios.
En este contexto, los europeos comenzaron a hablar de una « crisis alimentaria », mientras la apreciación del euro hacía que los precios de los alimentos crecieran más del 7% durante el último año y la tasa de inflación se duplicara, llevando a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) a sesionar en Roma en junio pasado, buscando soluciones que quedaron en retórica. Ahora las cosas parecen estar a la inversa, el dólar se recupera, los precios del petróleo caen por debajo de 50 dólares y las materias primas se desploman, la inflación dejó de inquietar y la deflación aterra al planeta, al poder eliminar miles de empresas y reducir salarios, pues aún cuando las tasas de interés sean cero, el ahorro sería superior a la inversión y podría colapsar la economía.
Lo que ya está pasando en los EUA, donde el índice de precios en octubre disminuyó en 1%, respecto a septiembre, situando la inflación anual en 3.7%, menor al 5.52% de agosto y al 4.94% de octubre. La deflación y la recesión han hecho crecer el rumor de una reducción de la demanda de materias primas y sus precios; pero nada está escrito, pese a las medidas keynesianas puestas en práctica para estimular la demanda agregada a través del gasto público.
Las economías de China, la India, Rusia y Brasil, parecen sólidas, dispuestas a engullir más materias primas y alimentos. La china creció 9% en este último trimestre, 9.9% en los primeros 9 meses de 2008; la India lo hizo en 7.9% y la brasileña en 5.8%, 6.1% en los dos primeros trimestres. La economía mexicana apostó todo a los EUA y solo creció en 1.7% en el tercer trimestre, se olvidó de América Latina y China.
Pero no es tarde para rectificar y escapar a la crisis, en el sector industrial como agropecuario existen economías de escala por explotar. Del total de las exportaciones el 15% son petroleras; 83% manufactureras; 1% extractivas y sólo el 2% agropecuarias. Existe un sector agropecuario llamado a desempañar el rol de motor de la economía y absorber a miles de mexicanos que trabajan en los EUA y podrían volver con la crisis.
Un análisis sobre la producción de los 10 principales granos básicos en México, que incluye arroz, cebada, cártamo, fríjol, maíz, sorgo, ajonjolí, algodón, soya y trigo, indica que de 1962 a 1999 su producción se incrementó en 192%, mientras que las importaciones lo hicieron en 7 mil 863%, para satisfacer la demanda que creció en 356%, debido a que la población se incrementó en 64% en ese lapso, pasando de 34 millones 923 mil habitantes a 97 millones 483 mil. Paradójicamente, en esos años la producción de esos granos, respecto al total de la oferta, pasó de 98% en 1962 a 63% en 1999, reduciéndose en un 35% y aumentando de las importaciones, pasando de un 2%, respecto al total de la oferta, a 37%.
Poco ha cambiado este escenario, si consideramos que la población se incrementó en un 8.5% de 1999 al 2007, aumentando la presión sobre la oferta. Es este segmento de la oferta cubierto con importaciones donde los productores pueden incidir, siempre que los programas del gobierno proporcionen tecnología, asistencia técnica, fertilizantes y créditos blandos, además de precios de garantía, justificados por los subsidios en los países desarrollados; pues México está al límite de la producción agrícola extensiva y requiere modernizarse.
Si en 1961 estos granos se producían en una superficie de 10 millones 290 mil 967 hectáreas, en el año 2000 se hacía en 14 millones 531 mil 300, solo un 41.2% más de superficie, pero con rendimiento mediocres de 2.14 toneladas por hectárea. Es aquí donde están las oportunidades. México importa casi el 50% del arroz que oferta en los mercados, más del 40% de la cebada, 1% de cártamo, más del 10% del fríjol, más del 20% de la semilla de algodón, más del 20% del maíz, más del 15% de la semilla de ajonjolí, más del 30% de sorgo, más del 80% de la soya, más del 40% del trigo, más del 10% de la carne de aves de corral, más del 10% de la carne de cerdo, más del 10% de la carne de res, un 1% del huevo, más del 12% de la leche entera y más del 7% del pescado y frutos del mar.
Bajo el escenario de crisis financiera y alimentaria mundial, es necesario incrementar la producción agrícola para sustituir importaciones, generar los empleos que requiere el país y exportar los excedentes. El aumento de los precios de materias primas y alimentos afecta a todos, pero también abre oportunidades. Los programas del gobierno deberán concentrarse en la producción agropecuaria que han abandonado miles de mexicanos y buscar mercados alternos a EUA.
http://www.libertas.com.mx/revista/diciembre1_08/
|
Artículo del Martes 25 de Noviembre |
|
NÚMEROS CLAROS |
Par Enfoque Global le 25 novembre, 2008 dans Análisis Económico de Coyuntura












