La crisis global ha obliga a los líderes del planeta a tomar medidas para hacer frente a la recesión. La preocupación por la crisis está latente y en todos los países ya se han aplicado medidas que han permitido combinar apoyos a los hogares y a las empresas con medidas monetarias y fiscales, reduciendo las tasas de interés y los impuestos.
Sólo en México parece continuar el divorcio en el conjunto de medidas anunciadas, pese a la reducción de la tasa de interés interbancaria a un día de 8.25 a 7.75%, anunciada por el Banco de México la semana pasada, dejando al banco central del país seguir derrochando las reservas para defender la paridad del peso que se mantiene inamovible.
Por qué es importante considerar el régimen cambiario dentro de la política económica y su inclusión en el conjunto de medidas anunciadas por el ejecutivo federal para hacer frente a la crisis financiera internacional. Es claro, el tipo de cambio determina el valor de la moneda nacional frente a otras. Aunque México abandonó hace más de una década el régimen de cambio fijo, en el cual el valor de la moneda nacional está vinculado al del dólar estadounidense, con el cual los comerciantes tenían certeza de que los precios no fluctuarían en el tiempo y adoptó, al menos en teoría, un tipo de cambio flexible frente al dólar, con el cual el valor del peso puede subir o bajar en función de la oferta y la demanda; en realidad el régimen cambiario que defiende el Banco de México no es el de una flotación pura frente al mercado.
El régimen cambiario determina el flujo del comercio internacional y de las transacciones financieras en el mundo, quizá por esta razón el paso siguiente que siguió la Unión Europea, después de la integración económica, fue la de la integración monetaria, pues las transacciones intrarregionales en diversas monedas no hacen sino aumentar los costos de las transacciones y frenar su propia dinámica, por lo cual la existencia de diversas monedas, en medio de la liberalización del comercio, tiende a frenar los flujos del comercio, en particular los de México con América Latina y el Caribe, por eso el interés manifestado por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, de crear una moneda única en América Latina o al menos en los países que hoy conforman la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).
Existen tres tipos de regímenes cambiarios; el de paridad fija, que implican el uso de la moneda de otro país como el dólar, lo que ha llevado a la dolarización de las economías de Ecuador, El Salvador y Panamá, obligando a sus bancos centrales a subordinarse a la política monetaria que sigue le Reserva Federal de los Estados Unidos; el de paridad fija con flexibilidad, basada en una banda de fluctuaciones determinada por la inflación y donde el valor de la moneda local se mantiene estable frente a una moneda ancla, como es el caso de Costa Rica y los regímenes de flotación, que en teoría estaría determinado por el mercado y donde el banco central no interviene comprando o vendiendo divisas para sostener el tipo de cambio y reducir las fluctuaciones de la moneda local; casos que son raros y se reducen solo a Nueva Zelandia, Suecia, Islandia, Estados Unidos y la zona del euro.
Son sólo en las economías desarrolladas donde la libre flotación permite contar con una política monetaria independiente, donde sus mercados de divisas y financieros están desarrollados y pueden amortiguar los efectos de las fluctuaciones del tipo de cambio. No es el caso de México, aquí el banco central mantiene una “flotación sucia”, interviniendo periódicamente en el mercado de divisas para mantener la paridad del peso frente al dólar, el cual sirve de referencia cambiaria y de ancla, para dirigir sus objetivos de inflación.
Las medidas complementarias en materia de política económica para hacer frente a la crisis financiera, como el programa de empleo para empresas en riesgo de entrar en paro técnico, carecen de fundamento, pues no se basan en la aplicación de medidas monetarias que reduzcan las tasas de interés y estimulen la inversión de las empresas, ni en fiscales que reduzcan impuestos a las empresas y premien la creación de nuevas plazas de trabajo. El Programa de Preservación del Empleo, si bien pretende proteger medio millón de empleos, se basa sobre aportaciones tripartitas y los éxitos de estas medidas aisladas se ven lejanos.
El presidente de la esperanza asume la presidencia. Obama asume hoy 20 de enero el gobierno de los Estados Unidos de América (EUA) en medio de la peor crisis económica después de la de 1929, la cual condujo en Europa al nacimiento del nazifascismo, en América Latina a la sucesión de regimenes dictatoriales, que se vistieron de verde olivo o cobijaron bajo los colores patrios de partidos políticos que se perpetuaron por años, llevando los países latinoamericanos a la sumisión frente a los EUA y al mundo a la polarización entre capitalista y socialismo aún lejos de nuestra era; satánizando a este último y convirtiendo en enemigos a todos los hombres con ideas liberales opuestos a la opresión, al colonialismo, al neocolonialismo, a la segregación racial y al militarismo.
Hombres como Gandi, en la India, Martín Luther King, en los EUA; Nelson Mandela, en Sudáfrica, Salvador Allende, en Chile; Ernesto Guevara, en Bolivia; Roque Dalton, en el Salvador; Manolo Tavares y las hermanas Miraval, en República Dominicana; innumerables hombres y mujeres en Nicaragua, durante la dictadura de Anastasio Somosa; Amílcar Cabral en Africa y tantos otros luchadores por los derechos del hombre en ese y otros continentes, muchos de ellos aún anónimos, se ha tragado esa lucha por un mundo mejor.
Hoy cuando en América Latina aún hay alegría por la fiesta de la democracia y se trabaja con jubilo para perfeccionarla; cuando en el subcontinente por fin comienza a caminar con pies propias y ha delimitado su independencia económica y política respecto a los EUA, formalmente a partir de la Cumbre de Mar del Plata, Argentina, en la IV Cumbre de las Américas, en noviembre de 2005; cuando quien gobernó a México entonces avergonzó a sus ciudadanos al asumir el rol de lacayo del presidente de los EUA frente a los gobernantes de los países latinoamericanos.
Preciadamente hoy, se reúnen más de 2 millones de personas en Washington, para atestiguar el asenso del presidente número 44 de los EUA, quizá el más popular de todos, pero no solo en los EUA, sino en todo el planeta y quizá no solo sea el presidente de la esperanza para los ciudadanos de su país, sino para todos los que desean una relación de iguales y de respecto con un país con quien comparten el mismo continente.
Barack Obama lanzó este fin de semana un nuevo llamada “la paciencia y al coraje”, antes de prestar juramento y prometió poner en marcha la economía a través de su plan de reactivación de 850 mil millones de dólares en dos años. Sin embargo, requerirá de tiempo y de amigos para recomponer las relaciones de los EUA con el mundo y de inteligencia para escuchar y no prejuzgar, para que el mundo conserve la esperanza depositada en él y tenga entre los mandatarios de los países del mundo, por vez primera, amigos y no enemigos que se multipliquen.
La economía de mercado está en crisis, pero la economía China continúa fortaleciéndose. La oficina nacional de estadísticas de China ha dado a conocer los datos revisados sobre el crecimiento de la economía china en 2007 y ha señalado que su tasa de crecimiento para ese año fue de 13%, el nivel más alto después de 1993 cuando creció en 13.5%, y no de 11.9%. Con ello la economía china se sitúa por debajo de las economías de los Estados Unidos de América (EUA) y Japón.
La economía china se ha convertido así en la tercera economía mundial, desplazando a la alemana. Así, en términos de valor la economía china habría crecido en 25.730 billones de yuanes, unos 13.8 billones de dólares de 2007, lo que equivale a unos 2 mil 900 dólares por habitante, lo que de acuerdo a la base de datos del Banco Mundial China solo sería superada por la estadounidense y la japonesa.
Ya en el 2005 la economía china se había convertido en la cuarta economía mundial, cuando su crecimiento promedio anual fue de 10.4% y le permitió superar a la economía de francesa, a la del Reino Unido e Italia. Pese a ello, el Banco Mundial señala que china continúa siendo un país con enormes contraste y pobreza, pues para esta institución sus ingresos percápita fueron de 2 mil 360 dólares en 2007, antes de la revisòn, debajo de Guatemala y muy lejos de los 40 mil 40 dólares de los EUA.
Pero sin duda, los datos más esperados sobre la economía china son los relacionados con su crecimiento en 2008, año del estallido de la crisis inmobiliaria en los EUA y de su transformación en crisis financiera internacional, del cual el Fondo Monetario Internacional (FMI) supone que apenas habrá crecido en 9.7%, pronósticando un crecimiento para 2009 de 8.5%. Por su parte el Banco Mundial ha considerado que en 2008 habrá crecido en 9.4% y proyecta un crecimiento de 7.5% en 2009; éstas proyecciones para el 2009 han sido corruboradas por el Deutshe Bank, quien supone que la economìa china crecerá a un ritmo promedio anual del 7% en 2009. Pero pese a ello, las previsiones son contrarias a lo esperado por el gobierno chino, quién espera un crecimiento del 10% para este año.
Estas expectativas son el resultado de una reducción esperada en la demanda mundial de las exportaciones chinas, las cuales, según la agencia noticiosa china xinhuanet, experimentaron ya un descenso interanual del 2.8% en diciembre de 2008, situándose en 111 mil 160 millones de dólares, en tanto las importaciones sumaron 72 mil 180 millones de dólares, una reducción interanual del 21.3%, según la Administración General de Aduanas de China que cita la fuente.
Pero pese a ello, el total del comercio exterior de China en 2008 fue de 2.56 billones de dólares, 17.8% más que en 2007, resultados que la sitúan como la segunda economía exportadora a nivel mundial, atrás de Alemania, que de acuerdo a datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), durante 2008 siguió siendo la primera economía exportadora del mundo, pero que podría ser superada en este año por la china, pues mientras las exportaciones alemanas crecieron en 13%de enero a noviembre del 2008, las chinas lo hicieron en más del 19%, ed decir, a un ritmo promedio anual màs alto.
La publicación de estos resultados, va permitir ver la capacidad de la economía china para desacoplarse del resto de las economías de los países desarrollados en plena crisis y su fortaleza para superarla junto con el resto de los países emergentes como la India, Brasil y Rusia, lo que anunciaría el surgimiento de un nuevo bloque de países en el mundo capaces de rivalizar con los países desarrollados, los que estarían capitalizando a su favor la crisis que enfrentan, dentro del rediseño de un nuevo orden económico mundial.