De la Visita de Obama a la Cumbre de las Américas
No hay nada nuevo solo la esperanza de iniciar una nueva era en las relaciones entre América Latina y Estados Unidos de América (EUA). Lo lamentable sería que México diera continuidad a una política servil frente a los EUA, que denigró a nuestro país y lo humilló frente a los países latinoamericanos en la última Cumbre de las Américas en 2005.
La globalización ha inaugurado una nueva era en la historia de las naciones, dentro de un proceso histórico que no es nuevo, la internacionalización de las economías nacionales; sin embargo, es importante comprender lo que el poeta cubano José Martí decía refiriéndose a la integración de los países de América Latina y el Caribe al mundo, cuando escribía: « injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas »; lo que implica la necesidad de conservar la dignidad y la identidad de nuestros pueblos ante su incorporación al mundo.
Estas palabras hoy han adquirido una mayor vigencia frente a los retos que tienen enfrente nuestros países, la crisis económica internacional y la inevitable decisión de avanzar hacia la integración o mantenerse divididos y vulnerables frente al nuevo regionalismo comercial y el multilateralismo, en el momento en que se está rediseñando un nuevo orden económico internacional.
Todos los presidentes de América latina y el Caribe han tratado de concertar posiciones y acciones frente a la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, los días 17, 18 y 19 de abril y México no ha sido la acepción. De aquí la visita de Obama, lo trágico sería que México se ofreciera ante los EUA, como su peón, en un momento en que los EUA deben reconfigurar sus relaciones con América Latina y el Caribe y México, como Brasil, presentarse como un interlocutor de los pueblos latinoamericanos.
No hay que olvidar que la integración de la Unión Europea condujo a los Estados Unidos de América (EUA) a lanzar la « Iniciativa para las Américas » el 7 de junio de 1990, orientada a reforzar el crecimiento y la estabilidad política de América Latina, ante el éxito de este proceso de integración; pero su experiencia ya había seducido a América Latina, que vio en ella el mejor ejemplo para avanzar en su integración y hoy es la mejor manera de enfrentar la crisis económica mundial.
Como parte de esa iniciativa, desde la primera Cumbre de las Américas en Miami, en diciembre de 1994, por iniciativa de EUA, nunca antes hubo una Cumbre que reuniera a tantos presidentes de América con ideas progresistas como ahora, incluido Barack Hussein Obama, que ha despertado tanta simpatía; después que en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, 2005, quedara enterrado el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y surgiera un distanciamiento de los EUA respecto a los países latinoamericanos, cuyos nuevos gobiernos fueron calificados de populistas por asumir posiciones independientes frente a la postura de los EUA.
La Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, se ha convertido en el escenario del encuentro de dos mundos, que parecen desconocerse hasta hoy, a pesar de compartir el mismo continente. El anglosajón del norte, que durante años se negó a reconocer la independencia económica y política de los países de América Latina, su capacidad para gobernarse, y para mantener el control sobre sus pueblos organizó y orquestó intervenciones militares y golpes de Estado, despreciando la capacidad de sus ciudadanos para construir su futuro; y el amerindio del sur del Río Bravo, que al final de los tiempos, ha hecho de la democracia y su defensa el principio para iniciar la transformación de América Latina y el Caribe.
En Mar del Plata se puso en evidencia la existencia de dos Américas, la que iba detrás de los EUA y la que ha comenzado a labrar su propio destino y por suerte hoy México parece estar en el lado correcto, a partir de la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo de Salvador de Bahía, Brasil, de diciembre de 2008; en cuyas intervenciones de los mandatarios se expresó la esperanza de construir una patria grande, sin muros fronterizos que los dividan, para hacer de su territorio un solo espacio común.
Así los países de América Latina y el Caribe, ahora acuden a ésta Cumbre con un compromiso que deben honrar, el adquirido en Salvador de Bahía, para hacer que en el 2010 converjan los procesos de integración vigentes en el continente en uno solo, para crear la Unión de Naciones de América Latina y el Caribe, le guste o no a los EUA. Esta cohesión deberá mostrarse en la Cumbre, para hacer que se respete la dignidad de los pueblos de América Latina y Cuba regrese a todos los foros internacionales y, en poco tiempo, se levante el bloqueo económico injustificado.
|
Números Claros |
|---|
|
Par Enfoque Global le 19 avril, 2009 dans Análisis Económico de Coyuntura












