La magia del juego de las cifras sobre la economía
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 26 de Julio de 2010 23:11
NÚMEROS CLAROS
Mientras en los medios se sigue discutiendo sobre el test de resistencia aplicado a los bancos europeos, donde la trasparencia de sus balances deberá permitir a los inversionistas conocer el nivel de su solvencia y tomar sus decisiones, donde bancos griegos, portugueses, españoles e irlandeses son cuestionados en los tres escenarios macroeconómicos aplicados a los bancos bajo diferentes niveles de profundización de una crisis, el Banco de México ha decidido restringir a los bancos comerciales el cobro de comisiones por retiros de efectivo, consultas de saldo, depósitos en cuenta y pago de créditos en ventanilla y cajeros automáticos, luego de dos años de insistir en que lo hiciera frente a la inevitable crisis que se asomaba.
Hoy, lejos del optimismo del ejecutivo por el fin de la crisis, el panorama económico internacional y nacional parece más sombrío, pese a que los datos sobre el comportamiento de la economía mexicana al primer trimestre de 2010 muestran una recuperación del crecimiento económico aparente, al crecer el PIB en 4.3%, respecto al mismo trimestre de 2009, luego de sumar 8.4 billones de pesos, a precios constantes de 2003 (descontando el efecto de la inflación sobre los precios).
Hay que considerar que, los 8.4 billones fueron -5% menos que los 8.8 billones del cuarto trimestre de 2009, inmediato anterior, -1% que el tercer trimestre del mismo año y a penas 3% más que el PIB del segundo trimestre de ese año; pero -4% menor que los 8.7 billones del primer trimestre de 2008 y aún más, el crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2010, es -8% menor que el nivel máximo alcanzado en el cuarto trimestre de 2007, cuando llegó a sumar 9.09 billones.
De tal modo que el crecimiento de la economía en el primer trimestre ha sido relativo y cualquier aumento que se produzca en el volumen del PIB en los trimestres que restan, obviamente, podrán ser superiores a los niveles alcanzados en 2009, año en que la economía sufrió una contracción. Por ello, no hay razón en echar las campanas a vuelo anunciando el fin de la crisis económica internacional, sobre todo cuando en los dirigentes de las economías desarrolladas la preocupación por su profundización se mantiene latente.
Este comportamiento del crecimiento de la economía se está reflejando en el mercado laboral, en el consumo de los hogares, en sus ingresos y en la inversión extranjera directa en México. Por eso es que los 14 mil 263 asegurados permanentes reportados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en abril y los 14 mil 394 de junio pasado aún están muy lejos de los 14 mil 410 del tercer trimestre de 2008, año en que estalló la crisis económica internacional. El mayor número de asegurados alcanzado en el mercado formal de trabajo en México. Sí bien la tasa de desempleo en el 2007 fue de 3.7%, en 2008 de 4% y en el 2009 llegó a 5.5%, llegando en octubre de 2009 a 6.31%, en este año el desempleo no ha cedido; la tasa de desempleo en junio continuó siendo elevada pese a que se redujo de 5.13% en mayo a 5.05%.
Por otro lado, la inversión bruta como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) en 2009 llegó a 22.4%, luego que en 2008 fuera del 27.1%. Si analizamos el crecimiento de la inversión dentro de la demanda agregada de la economía (Consumo, Inversión y Exportaciones) observamos que luego que ésta creciera en 9.9%, en promedio anual, en 2006 y 6.9% en 2007, en el 2008 descendió a 4.4% y en 2009 a -10.1%, mientras que en el primer trimestre de 2010 su caída se redujo a -1.2%, motivada por la contracción de la inversión privada que cayó en -2.06% y la pública en -1%. Por eso es que luego de la crisis y el incremento de la inseguridad, no debemos extrañarnos que por primera vez en una década, México salga del club de los 20 países captadores de inversión extranjera, como lo ha señalado la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en su informe de 2010.
La crisis ha desestatizado los principales indicadores macroeconómicos. Si la deuda externa del sector público había llegado a 5.1% del PIB en 2007, en el 2008 aumentó a 6.3% y en 2009 llegó a 10%. Mientras que la deuda interna del sector publico presupuestario que en 2007 había sido del 16.6%, en 2008 aumentó para llegar a 20.6% y el año pasado se incrementó en 2.3%, para situarse en 22.9%.
Bajo las actuales condiciones de cuestionamientos de las calificadoras a la solvencia de los países para responder a sus obligaciones financieras, un aumento del endeudamiento de México y una degradación de su crecimiento podría hacer que los especuladores se ensañaran con el país. Por esa razón, más que hacer cuentas alegres sería más sano trabajar bajo el escenario de la crisis y tomar medidas adecuadas para reactivar la economía y mejorar el nivel del consumo interno, para crear empleos formales que reduzcan la posibilidad de que más hombres y mujeres engrosen las filas del crimen organizado, tal como las adoptadas a destiempo por el Banco de México.
El mundo pendiente de un país enfermo
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Viernes, 23 de Julio de 2010 00:26
NÚMEROS CLAROS
El presidente de la Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos de América (EUA), Ben Bernanke, banco central de ese país, en su intervención ante la comisión bancaria del senado ha puesto en duda la recuperación de la economía estadounidense, al señalar que estaba siendo más moderada que lo previsto, por lo que mantendría las tasas de interés en su nivel más bajo durante un largo periodo para estimularla. Con ello, el presidente de la FED ha querido presentar ante los senadores una visión realista de las perspectivas de la economía, cuyo futuro parece aún incierto y sombrío.
Hay que entender que la reforma financiera aprobada y promulgada por el presidente Barack Obama esta semana, es solamente una parte de las reformas que requiera la economía estadounidense para dar el salto a otra etapa de su desarrollo. Sin embargo, como ésta no vive en la autarquía, es decir, de manera independiente del resto de las economías del planeta, las reformas aisladas no pueden resolver los problemas económicos que originaron los desequilibrios y propiciaron la crisis económica actual, por lo cual, más que soluciones aisladas la economía capitalista, en su actual nivel de desarrollo, requiere reformas globales sobre las cuales los mercados financieros realicen sus operaciones, al margen de la especulación y los especuladores.
Así, los ojos del planeta entero siguen sobre la economía estadounidense. El origen de la crisis económica internacional actual está ahí y una buena parte de su solución pasa por la estabilización de la economía de los EUA; aún cuando los países de europeos tendrán, a la vez, que hacer esfuerzos para seguir reorientando sus fianzas públicas y trabajar en la armonización de las políticas fiscales, como proponen franceses y alemanes.
Pero en todo ello, la especulación y los especuladores continúan amasando ganancias calificando la deuda soberana de algunos países o tratando de adivinar el futuro de uno u otro país, haciendo que los inversionistas se hundan en esta política del miedo que no hace sino desestabilizar la economía de mercado, lo que indica que las reformas al sistema financiero mundial continúan pendientes.
Algo que no debemos olvidar es que el gobierno de los EUA ha tenido que hacer enormes gastos para salvar de la quiebra a empresas, bancos y hogares durante la crisis actual, que lo condujo a incrementar su deuda pública por encima del 70% del Producto Interno Bruto (PIB), convirtiéndolo en el país más endeudado del planeta, cuyo acreedor principal es China.
La Ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008 (TARP), número 110-343, destinada a comprar activos tóxicos y capital de instituciones financieras en riesgo, por 700 mil millones de dólares, fue uno de los mecanismos de ayuda rápida al sistema financiero. Hoy, pese a los ingresos por los impuestos sobre las sociedades y los reembolsos de las ayudas proporcionadas al sistema financiero en el marco del TARP, de los cuales en junio pasado habría recuperado el Tesoro 198.4 mil millones de dólares, el déficit del sector público estadounidense aún continúa siendo elevado, superior a los 1,560 mil millones de dólares en febrero pasado.
Este viernes, cuando el número de desempleados inscritos en la seguridad social ha llegado en 37 mil para alcanzar los 464 mil, el presidente Obama y su equipo económico informarán sobre la situación real de la deuda pública estadounidense, darán a conocer las previsiones del déficit para lo que resta de 2010 y con ello sabremos la realidad de la recesión y de la recuperación de la economía estadounidense, de la cual sigue dependiendo el futuro de la mexicana por desgracia y por la decisión del gobierno de no diversificar sus mercados.
El inicio de las reformas al capitalismo después de la crisis
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Martes, 20 de Julio de 2010 00:19
NÚMEROS CLAROS
La crisis económica internacional surgió en el seno del otrora centro del capitalismo mundial, en la economía estadounidense, ahí bancos comerciales y calificadoras hicieron de las suyas amparados en la tesis del libre mercado, especularon hasta más no poder en busca de ganancias que terminaron llevando a la quiebra a muchos de ellos y hoy, después de dos años el gobierno de Barack Obama a logrado que el congreso apruebe la reforma financiera y hoy solo espera ser promulgada por el presidente.
Con ello el gobierno estadounidense pretende evitar que se reproduzcan las deficiencias mostradas por el sistema financiero que condujeron a la crisis de su economía y contaminaron la economía mundial, llevándola a la crisis económica actual, que pese a los esfuerzos realizados por las economías desarrolladas y a los deseos del gobierno mexicano está ahí latente, sin concluir aún.
De ésta crisis todos han sacado lecciones, sobre todo aquellos que apoyados en la doctrina neoliberal deseaban enterrar al Estado y al final vieron la necesidad de que éste fuera quien organizara un plan de rescate masivo de los propios bancos y empresas al borde de la quiebra a cuenta de los contribuyentes. Bastó ver como Leheman Brothers se desmoronaba para que en el otoño de 2008 todos entendieran la magnitud de la crisis.
Algo positivo de es reforma es que por primera vez se piensa en los ciudadanos y la reforma pretende proteger de una mejor manera a los consumidores y regular mejor a las instituciones bancarias, supervisar los productos que ofrecen al público y que durante años escaparon a todo control. Todos los analistas atinan en señalar que se trata de la reforma financiera más basta después de la crisis de la gran depresión de 1930.
Con la reforma se crea una nueva oficina para trabajar en la protección financiera de los consumidores, como parte de la Reserva Federal. Pero a la vez, le da a un nuevo consejo para la estabilidad financiera, la potestad para liquidar aquellas instituciones financieras que representen un riesgo para el sistema financiero estadounidense.
Pero esto no ha terminado aquí para Obama, ahora frente a las elecciones se ve obligado a centrar su trabajo y la campaña a favor de los candidatos de su partido en los logros económicos obtenidos, en medio de signos de debilidad de la recuperación económica a la que se han dirigido todas las medidas implementadas hasta hoy.
Según las encuestas solo el 40% de los ciudadanos apoyan sus reformas y con esa tendencia su partido podría perder el control de la Cámara de Representantes (Cámara de Diputados). Por otro lado, la tasa de desempleo llegó a 9.5% en junio pasado y al menos 2 millones de estadounidenses han perdido ya sus derechos al seguro contra el desempleo y 7 millones están sin empleo a dos años de la crisis.
Pero algo que no podemos obviar es que la globalización a puesto las economías, los mercados y las empresas en una interdependencia a la que ahora no pueden escapar, las relaciones económicas y financieras son extremadamente estrechas como para pensar que las soluciones en los Estados Unidos serán la cura de la crisis; se hace impostergable que, al menos, en el seno del Grupo de los 20 (G20), se ponga en marcha una reforma financiera y económica mundial, que permita poner orden en los mercados y fin a la especulación financiera, sin ello será difícil ver el fin de la crisis a corto plazo y sí su mutación.
La dictadura de las agencias calificadoras de Wall Street
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Martes, 13 de Julio de 2010 00:17
NÚMEROS CLAROS
Hace un año en la cumbre del Grupo de los 8 (G8) en Italia, el presidente de Brasil, Luíz Inácio Lula Dasilva, denunciaba « la dictadura de las agencias calificadoras de riesgo » y proponía que fueran reemplazadas por entidades que no fueran privadas.
Pero también, hace tres años la posibilidad de que la economía mundial entrara en una nueva crisis parecía remota, todos confiaban en que la economía estadounidense sería capaz de solucionar los desequilibrios de su economía, sobre todo el sector inmobiliario que había paralizado la rama de la construcción, convertida en el motor de su economía en los últimos diez años, y limpiara su sector financiero, para que el mundo continuara siendo igual.
La realidad fue otra, el gobierno de los Estados Unidos de América (EUA) dirigido por George Busch, fue incapaz de corregir esos desequilibrios y los problemas del sector inmobiliario pronto pusieron en evidencia la corrupción surgida en su sistema financiero. Fue entonces que en el planeta se escuchó por primera vez la palabra « subprime », y se descubrió que un gran número de productos de ahorro bancario considerados sin riesgo en realidad lo contenían, en menor o mayor grado.
Posteriormente todos nos enteramos que un producto financiero considerado seguro en obligaciones mexicanas un día, al día siguiente podía ser calificado como un activo tóxico y potencialmente sin valor alguno, debido a una mala evaluación del riesgo.
Este viernes pasado, fue hecho público un reporte de las Autoridades de los Mercados Financieros (AMF), organismo que unifica las diversas autoridades de los mercados financieros existentes antes de la crisis en Francia (el CMF-Consejo de los Mercados Financieros-; la COB-Comisión de las Operaciones de Bolsa- y el CDGP-Consejo de Disciplina de la Gestión de las Carteras), el cual es hoy el policía de las bolsas de valores y cuyo modelo bien podría servir para crear un solo organismo en el mundo que sustituya a los diferentes organismos existentes en cada país y poner orden en el sistema financiero mundial.
Las AMF han juzgado con dureza a las calificadoras de Wall Street. Si bien su reporte se ha centrado en el rol que jugaron las calificadoras durante la crisis griega y en él se advierte que pueden agravar las turbulencias en las bolsas de valores, como lo hicieron en mayo cuando la crisis griega se agravó, también sirve para hacer un frente común ante la especulación financiera.
Lamentablemente, pese a las innumerables denuncias, sobre todo en los países de América Latina, cuando las calificadoras emiten sus evaluaciones los inversionistas tratan de limitar su riesgo evitando comprar productos riesgosos, es decir, altamente tóxicos, por eso, es que las calificadoras han sido consideras cuasi responsables de las crisis de los « subprimes » por parte de numerosas autoridades del sistema financiero internacional.
Pero ahora no son los países latinoamericanos las victimas de las calificadoras, no, ahora son los europeos que se ven enfrentados a la calificación de sus deuda soberana por ellas y los países con presupuestos público más débiles como Grecia, Portugal, España, Italia y Francia, están en su mira, por ejemplo, hace un par de días la calificadora Moody’s situó la nota de calificación de la deuda soberana de España en Aaa, después de revisar el deterioro de las perspectivas de crecimiento; mientras que Standard & Poor’s y Fitch eran menos optimistas y mantenían la calificación de la deuda española en AA y AA+, respectivamente con perspectivas negativas. Por el contrario, en marzo de este año Fitch Ratings y Moody’s divulgaba informes, que luego Standard & Poor’s confirmaba, donde calificaban la deuda soberana de Chile como estable.
Por eso es que en su sexto reporte sobre las agencias de notación (calificadoras), publicado este viernes 9 de julio de 2010, las AMF han decidido enfrentarse a las calificadoras, antes que su rol desestabilizador los lleve al recrudecimiento de las crisis económica mundial y los esfuerzos realizado para reactivar la economía mundial se tiren al cesto de la basura.
Quizá finalmente los países ricos del norte de Europa y de América comiencen a entender mejor a los países del sur, en especial a los de América Latina, que durante años han sido víctimas de las calificadoras y de los bancos de los países desarrollados, pagando mil veces más el valor de sus deudas soberanas y sin foros que les dieran credibilidad.
Quizá este sea el mejor momento para que los países latinoamericanos comiencen a recuperar su independencia económica y financiera, a través de instituciones como el Banco del Sur y de mecanismos comerciales como el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos en transacciones comerciales (SUCRE), utilizado por los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, dejando en el pasado las calificadoras de Nueva York y en señorío del dólar sobre el resto de las monedas.
Inflación y desempleo, el espejismo de la recuperación
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Viernes, 09 de Julio de 2010 00:01
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) proporciona más esperanzas de crecimiento al gobierno para 2010. Según el FMI, de acuerdo al Reporte Panorama Económico Mundial (WEO), México podrá crecer en 4.5% en este año, medio punto más que en sus predicciones anteriores y 4.5% en 2011; lo cual sin duda es una buena noticia, siempre y cuando este crecimiento nominal se traduzca, en lo que resta del año, en más empleos e ingresos para los hogares mexicanos.
Buenas noticias, sí a esos augurios del FMI le sumamos que la inflación sólo creció en 0.03% en junio pasado y con ello solo 3.69% en términos anuales, tenemos como resultado que la política restrictiva del Banco de México sigue cosechando éxitos, al menos en términos estadísticos; pues a una política monetaria dirigida por los objetivos de inflación le importa poco la creación de empleos reales y los ingresos de los hogares, cuando su meta es reducir la inflación a toda costa, ello implica reducir la circulación monetaria, aumentar las tasas de interés y contener los aumentos salariales, evitar que los hogares consuma; pero si además consideramos los recientes incrementos a los impuestos y el incremento del desempleo, pese al falso triunfalismo oficial de la creación de nuevos empleos, entonces resulta imposible que la inflación aumente así.
Cómo puede aumentar la inflación con menores ingresos en los hogares por el desempleo, por la contracción de los salarios, afectados por el aumento de los impuestos, con más recursos que destinar para pagar las tarjetas de crédito, etc., evidentemente resulta imposible que los hogares mexicanos dispongan de ingresos suficientes para acudir a cualquier mercado a comprar y ofrecer cualquier suma de dinero por un bien (producto o servicio).
La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha indicado en su evaluación de los costos en términos de empleo de la crisis, que ésta ha significado la pérdida de 17 millones de empleos en los países de la OCDE y que el desempleo en México ha registrado un incremento del cincuenta por ciento en los últimos tres años y que, a diferencia de la crisis de 1994-1995, en esta ocasión el sector informal ha crecido más que durante la crisis conocida como el efecto Tequila en 1995.
En realidad no basta que el Secretario del Trabajo, Javier Lozano, anuncie la creación de 403 mil empleos en mayo, para que luego, por falta de coordinación con el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEGI), éste anuncie que el desempleo en mayo llegó a 5.7% ¿Usted cree que el número de empleos faltantes sea realmente 130 mil 724? Evidentemente no, nadie está hoy desempleado por deseo propio, quien hoy no tiene un empleo formal es porque nadie le ha dado la oportunidad para tenerlo y se ve obligado a delinquir para sobrevivir.
Pasadas las elecciones y el mundial de fútbol los anuncios exitosos de los logros económicos del sexenio habrán desaparecido y el espejismo de ser campeones del mundo también, quedará ahí la cruda realidad que nos hemos negado a trasformar y la impotencia de hacerlo individualmente. La crisis no ha concluido y no hay certeza de que manera México logrará hacerlo, con una economía atada a la suerte de la estadunidense y aferrada a los objetivos de inflación del Banco de México, pese a que ello signifique evitar que las empresas puedan crear más empleos, al aumentar la demanda de productos por los hogares en los mercados, pues son las empresas las que están generando esos empleos y no el gobierno
Discrepancias en la Cumbre del G20 de Toronto
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Jueves, 24 de Junio de 2010 23:46
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En medio de la inestabilidad económica mundial el Grupo de las 20 economías más desarrolladas del planeta (G20), al cual pertenecen Argentina, Brasil y México por América Latina, se propone realizar una Cumbre más de jefes de Estado y de Gobierno este fin de semana en Toronto, Canadá. Según el proyecto de comunicado con fecha 11 de junio, filtrado por la agencia de noticias Reuter el miércoles pasado, se propone poner límites a toda forma de complacencia en la lucha contra la crisis y va recordar a sus miembros, que la mala calidad de las cuentas públicas puede afectar el crecimiento a largo plazo.
El comunicado subraya que la recuperación de la economía mundial es frágil e irregular y se caracteriza por un alto grado de desempleo, por lo que no existe ningún espacio para complacencias; mientras que los déficit públicos en muchos de los países crean volatilidad en los mercados y podría amenazar seriamente la recuperación y debilitar las perspectivas de crecimiento a largo plazo.
El comunicado señala la necesidad de nuevas medidas para atacar las causas de la crisis económica internacional y hacer que el sector bancario sea más responsable y trasparente. Así finalmente, la reforma del sector bancario se ha convertido en una prioridad para los países de mayor desarrollo del planeta, sector donde estalló la actual crisis y fundamental para impulsar la recuperación económica mundial, pero donde no hay acuerdo aún.
Si el proyecto de comunicado se mantiene, de esta Cumbre deberán surgir soluciones para destrabar las negociones comerciales de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pues señala que los mandatarios del G20 empujarán la conclusión de tan esperado acuerdo comercial internacional y se comprometerán a prolongar por tres años más, hasta el 2013, el no aumento de las barreras a las inversiones y al comercio.
La interrogante para el día de mañana es saber si los miembros del G20 lograrán limar sus diferencias y llegar a acuerdos concretos o saldrá de su Cumbre más retórica que no ayuda restablecer los equilibrios perdidos con la crisis y restaurar el crecimiento estable de la economía mundial. En realidad el panorama es complicado, los miembros del G20 tienen temas de debate extremadamente difíciles tanto en el plano macroeconómico, como el de la regulación y supervisión financiera, si en verdad quieren poner fin a la crisis.
En el seno del G20 afloran las discrepancias sobre qué hacer frente a la crisis. Mientas en los Estados Unidos el presidente Obama propone continuar estimulando el gasto, para evitar dañar la recuperación económica mundial y en una carta enviada a los mandatarios del G20, les señala que sería un error socavar la recuperación mundial por una política de austeridad precipitada. En la misma, califica de constructiva la decisión del gobierno chino de flexibilizar su política cambiaria y poner fin a la indexación del yuan respecto al dólar. Pero los mandatarios europeos parecen tener su propia estrategia y preferir seguir el camino contrario, al apostar por la reducción del gasto público para disminuir el déficit y la deuda pública de los gobiernos.
Chistine Lagarde, ministra de economía francesa, a horas de iniciar la Cumbre del G20 se ha alineado a sus homólogos de Berlín y Londres, al exigir a sus socios del G20 la necesidad de instaurar un impuesto a las transacciones bancarias basado en sus hojas de balance y además, defiende la idea de reequilibrar las finanzas públicas en compatibilidad con el impulso al crecimiento, bajo la tesis de “restaurar los equilibrios preservando el crecimiento”; solo que Canadá, Japón, Rusia, Australia y la India rechazan la idea de imponer impuesto a los bancos; por lo que es posible que al final termine la Cumbre dejando que cada país adopte las medidas que estime necesarias para fortalecer su sistema bancario y reducir los riesgos de crisis.
Así, se evidencian dos posiciones, la de los Estados Unidos, cuya economía depende más de los mercados y desea aumentar el capital de los bancos, y la de la Unión Europea, con economías dependientes de la actividad bancaria, que no ve problemas de fondo para que sus propuestas apoyen ese mismo fin. Aunque de la evaluación de las políticas económicas seguidas por los países del G20 y su impacto sobre el resto, coordinado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), quizá puedan surgir propuestas para iniciar la reforma del sistema financiero internacional.
Ahora la humanidad entera está en manos de este clan de países que se ha adjudicado el derecho de conducir el destino del planeta y el debate pasará entre las posiciones de la Unión Europea, las de Washington y China, que al final se convertirán en los interlocutores del restos de los países participantes en la Cumbre, los que se alinearán a una y otra posición según sus intereses. Lamentablemente para América Latina, y pese a los compromisos adquiridos por los países en la reciente Cumbre de la Unidad de Cancún, Argentina, México y Brasil siguen siendo incapaces de ser los interlocutores del subcontinente en este foro mundial y llevar ahí una posición común.
Desorientación en los países frente a la crisis
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 14 de Junio de 2010 23:39
NÚMEROS CLAROS
Sin reformas económicas sustanciales hasta hoy, la crisis económica internacional ha puesto en jaque a quienes deben tomar las decisiones en materia de política económica; mientras en la Unión Europea los gobiernos están pensando en imponer un impuesto a las transacciones en los mercados financieros y llevarlo a escala planetaria.
Mientras se ven enfrentados al dilema de seguir apoyando la recuperación económica con los planes de estabilización o estímulo económico, que inciden sobre el incremento de la demanda agregada de la economía y el consumo interno, o los planes de ajuste al más bárbaro estilo de aquellos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) impusieron a los países de América Latina en los años oscuros de los ochenta.
Planes impuestos con el fin de contener la hiperinflación, frenar los desequilibrios y hacer que estos pagaran sus deudas, reduciendo el gasto público hasta su aniquilación, haciendo aumentar la pobreza en la mayoría de los países del subcontinente, que se vieron enfrentados al pago de altas tasas de interés y a la reducción de los precios de sus materias primas, incluido el petróleo, de las cuales dependía la mayoría de sus ingresos.
Hoy no son los países en vías de desarrollo las víctimas de esta crisis originada en los Estados Unidos de América (EUA), ni tampoco los que se ven obligados a adoptar medidas draconianas para reducir sus déficit públicos y poder pagar sus deudas externas, no, los países latinoamericanos aprendieron la experiencia del pasado y se han distanciado del FMI y del BM; hoy saben del peligro de volver a caer en sus manos y algunos de sus gobiernos están conscientes que en décadas han financiado el desarrollo de los países ricos.
En esos años, hablar del intercambio desigual era desafiar las políticas neoliberales y monetaristas del FMI y del BM, apoyadas por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, quien puso fin en Inglaterra al “Estado del Bienestar” y multiplicó los pordioseros en las calles. En una época donde se vendían materias primas baratas a los países ricos y ellos cobraban altas tasas de interés por el capital, triplicando sus ganancias; mecánica que los ciudadanos no entendían, pero que hoy con la generalización del acceso al crédito han comprendido a cabalidad, pues muchos se han convertido en esclavos del capital, trabajando para pagar sus créditos, a cambio de un momento de felicidad, como lo hicieron Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, México, Venezuela, etc., víctimas de la voracidad del capital de entonces.
La crisis actual ha sido el resultado de las contradicciones surgidas en más de 30 años de intentos por sujetar al Estado a los intereses del mercado, por desmantelarlo, por arrinconarlo y desaparecerlo antes que la sociedad haya madurado lo suficiente para hacerlo. Sin embargo, pese al odio contra el Estado, ha sido este el que ha salvado del colapso al sistema capitalista en su etapa actual de desarrollo, el que ha rescatado empresas y bancos, cuando las manos invisibles del mercado han sido incapaz de restablecer los equilibrios y castigar a los estafadores de Wall Street.
Curiosamente, cuando los países desarrollados se disponían a seguir desoyendo el reclamo de reformar a la economía mundial y trabajar en un nuevo orden económico internacional, no son ya las empresas y bancos los que están en crisis, sino las finanzas de los estados, lo que hace necesario definir el rol de los mercados y del Estado en la nueva economía mundial; no se trata de optar por uno u otro, sino de definir el rol que cada uno debe desempeñar en función del bienestar.
No se trata de optar por el socialismo o el capitalismo, sino entender que no se puede superar la crisis con las viejas recetas y sí de construir nuevas reglas, de manera conjunta y coordinada entre los países, considerando la interdependencia de las economías.
La opción europea de buscar reducir los déficit públicos a ultranza, aumentando impuestos y recortando gastos, o la estadounidense de seguir estimulando el consumo, como opción para superar la crisis, no son hoy, necesariamente, las mejores para reencontrar la senda del crecimiento; a la larga, por la interdependencia, medidas opuestas bajo un mismo contexto, harán un corto circuito y el FMI seguirá careciendo de consejos, en medio de una crisis tan diferente a las surgidas en los países tercermundistas, donde acostumbraba imponer su voluntad y saborear las jugosas ganancias de sus planes.
La crisis pone al descubierto más corrupción
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 07 de Junio de 2010 22:35
NÚMEROS CLAROS
Ahora es la economía de Hungría la que ha caído enferma por la crisis económica internacional y no se sabe aún qué país será mañana. Hungría deberá reducir sus gastos en 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB), con el fin de cumplir con los requisitos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) han establecido para otorgarle una ayuda complementaria a los 20 mil millones de euros proporcionados por ambos en 2008 para que hiciera frente a la crisis.
El gobierno húngaro se ha propuesto reducir su déficit público a 3.8% del PIB en 2010, pero para ello tendrá que reeditar los planes de austeridad que conocieron en los ochenta los países de América Latina y el impuesto recientemente a Grecia, frente a una deuda pública que llegó al 80% del PIB en 2009 y un déficit público del 4%. El gobierno de derecha de Viktor Orban, que acaba de asumir el poder después de 8 años de haber sido alejado del mismo, deberá anunciar su plan anti crisis el día de hoy.
De este modo, se observa que la crisis económica internacional está poniendo al descubierto los problemas estructurales de las diferentes economías en el planeta y en la UE dividiendo a sus gobiernos. Era de esperarse que surgieran discusiones, divergencias y disputas entre gobiernos e instituciones financieras; las crisis surgen cuando se producen desequilibrios en los sistemas y cuando estos requieren mediadas para extirpar aquellas partes que no funcionan o que están obstruyendo el buen funcionamiento del mismo o de los mercados, que al final terminan por inter relacionarlas y establecer una interdependencia casi indisociable.
La crisis económica internacional se comenzó a manifestar a finales de 2007, cuando estalló la crisis en el sector inmobiliario de los Estados Unidos de América (EUA) con la crisis de los “Subprime”, haciendo impostergables cambios en la regulación crediticia; ésta puso al descubierto la corrupción en el sector inmobiliario y financiero de ese país, asestando un golpe bajo a su sector de la construcción, motor de su economía durante muchos años, debido a que los créditos hipotecarios fueron otorgados a familias de bajos ingresos, por lo reducido de sus costo y porque tenían como garantía las residencias que con el tiempo duplicaban su valor.
Igual sucedió con la crisis de la deuda en México en 1982, los bancos prestaron al gobierno mexicano cuánto dinero solicitaba, aparados en la garantía de la riqueza petrolera, olvidando analizar su capacidad de pago, su solvencia para dar respuesta a sus compromisos financieros internacionales y quizá hoy muchos problemas estructurales estén siendo tapados por la alegría de las estadísticas, frente a un año electoral y precampañas ya en marcha.
Esto mismo está poniendo al descubierto la crisis económica internacional hoy, ya no es solo la incapacidad de pago de los hogares que adquirieron casas en los EUA que rebasaban su poder adquisitivo, sino países que, como México en 1982, han contraído créditos por encima de su poder de compra y gastado más de lo que obtienen como ingresos. No es solo Grecia, Portugal, España, Italia o Francia, los países que en estos años han aumentado su gasto y deuda pública, ni tampoco Hungría, seguramente habrá otras sorpresas.
Pocas han sido las medidas adoptadas aún para restablecer los desequilibrios provocados por la crisis, amén de las recomendaciones para poner en marcha medidas de estimulación al consumo interno en los países desarrollados y de las reformas al sistema financiero estadounidense aprobadas recientemente. En el plano internacional, el Grupo de los 20 (G20), erigido el amo y señor de la conducción de la economía mundial, aún sigue debatiendo que hacer ante la crisis, pero sus resoluciones son más retórica que acciones concretas para regular los mercados y restablecer el equilibrio. Así lo evidencia su reunión de ministros de finanzas de este fin de semana.
En la UE han surgido nuevas divergencias sobre cómo hacer frente a las amenazas de crisis dentro de la zona del euro, la propuesta de crear un gobierno económico que evalué y propicie una mayor coordinación sus presupuestos los divide ahora; sus ministros de fianzas se han reunido ayer lunes de cara a la próxima reunión de jefes de Estado del 17 y 18 de junio, pero la idea de establecer sanciones, de exigir mayor disciplina y vigilancia del desempeño de sus economía, pese a que son compartidas por la mayoría de los gobiernos, los ha llevado a enfrentamientos, sobre todo cuando se trata de definir quién ejercerá ese control supranacional. Pero al margen de ello, surge en esta experiencia europea la voluntad política para dar respuesta a problemas que antes de la crisis no eran una preocupación; así que no podemos esperar cosas mejores del G20.
Algo nuevo de los países de la zona del euro es que han llegado al acuerdo sobre el futuro de un plan de apoyo para aquellos países que puedan enfrentar problemas como los de Grecia, en donde los países de este bloque servirán de gantes de los préstamos que proporciones los organismos internacionales o bancos privados al país en dificultades. Estos acontecimientos deberían ser suficientes para entender que la crisis económica internacional no ha concluido y que sería mejor prever su recrudecimiento, sobre todo cuando no hemos hecho bien el trabajo para compensar la reducción de la demanda externa de los bienes mexicanos, con medidas que hubieran estimulado el consumo interno, la generación de empleos y el crecimiento.
España la nueva víctima de las calificadoras
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 31 de Mayo de 2010 23:27
NÚMEROS CLAROS
En medio de la crisis, el 20 de septiembre de 2008, el presidente de Brasil, Luis Ignacio “Lula” da Silva, señalaba que “los bancos importantes que estuvieron opinando, diciendo lo que debíamos o no hacer, midiendo el riesgo del país, recomendado a los inversionistas si Brasil era o no confiables, están quebrando…transformaron algunos sectores del sistema financiero en casinos, perdieron en la ruleta, y nosotros no queremos que Brasil sea victima del juego”, luego hemos visto transcurrir el circo en el mundo financiero, bancos quebrar, fusionarse y desaparecer, hombres de negocios y estafadores en la cárcel, familias estafadas y en la calle, no en México, sino en los Estados Unidos, el responsable de la crisis actual.
Pero pese a ello, el mundo no escucha y no entiende. Los mandatarios siguen dejando sus economías en las manos de las agencias financieras de Nueva York, las que por mucho tiempo se divertían otorgan calificaciones a las deudas de los países emergentes, incidiendo así en el costo de sus endeudamientos, provoca temor, desconfianza e incluso resentimiento en los países emergentes, que las acusan a veces de “miopía”, tal como lo señaló Ana María Echeverría en el diario La República de Uruguay, en su artículo titulado “Las poderosas agencias calificadoras provocan cólera en América Latina”, el cual vale la pena volver a recordar ahora que Grecia, Portugal y España son su victimas.
Lo lamentables es que pese a que todo mundo las señala como responsables de la crisis y su profundización, y que muchas de ellas se han ido a la quiebra, aún nadie las controla y siguen haciendo de las suyas en nombre del libre marcado, pese a las amenazas de los presidentes de Francia y Alemania, que no han pasado de eso.
Ana María Echeverría, refiriéndose a las notas que proporcionan a las deudas de los países ha dicho que, para los países emergentes, esas notas son decisivas porque determinan la prima de riesgo que los inversores pedirán a los gobiernos respectivos, para prestarles dinero fresco; solo que ahora no sólo son los países emergentes sus victimas y los que están coléricos, sino también los desarrollados, donde tienen sus bases de operación.
Ahora el anuncio el anuncio de la reducción en la calificación de España por Fitch de AAA à AA+, no ha hecho si no proporcionar una bofetada a los países europeos y mostrarles que lo que han denunciado durante años los países de América Latina, no es retórica sino una realidad lacerante, la cual no tiene que ver con izquierda o derecha, sino con lo que no puede continuar siendo en la economía global, pues la interdependencia de las economía hacer que la profundización de la crisis actual en España, provoque mayores desequilibrios en la economía mundial.
Aún cuando todos esperaban es desmoronamiento de la economía española, la calificación de la deuda de ese país por Fitch, no ha hecho sino darle una estocada al toro, pues la deuda del sector privado de España es superior al 178% del PIB, tres veces más grande que la pública, según el líder de los diputados socialistas, José Antonio Alonso. Antes el reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI), de tristes recuerdos en Latinoamérica, ya habían tirado las operaciones en los mercados financieros, criticando su deteriorado mercado laboral, con un desempleo del 20%.
El problema de España no es Zapatero, como señala la oposición, el problema de España es el funcionamiento especulativo de los mercados financieros y el mal funcionamiento de la economía capitalista mundial en esta fase de su desarrollo, la cual requiere reforma inmediatas para desechar lo que ya no funciona y dar paso a lo nuevo, a una nueva economía de mercado que se desenvuelva bajo nuevas reglas, a un nuevo orden económico internacional.
Contradicciones sobre el empleo y la recuperación
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Jueves, 27 de Mayo de 2010 23:02
NÚMEROS CLAROS
Lo contradictorio de las cifras de empleo y desempleo del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) y de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Dos instituciones del gobierno federal en manos de cuadros panistas que no se ponen de acuerdo en la estrategia adoptada para anunciar los éxitos de las medidas de política económica adoptadas para 2010, de las cuales hasta hoy solo hemos escuchado éxitos rotundos en sus resultados, en medio del proceso electoral en marcha en un tercio de los estados de la federación.
INEGI ha señalado que el desempleo en abril llegó a 5.4% de la Población Económicamente Activa (PEA), 0.15% más que en abril de 2009, y mayor al 4.81% anunciado para marzo de este año. Pero mientras de esto se desprende que en abril hubo un aumento de 37 mil 580 personas buscando trabajo, la STPS anunció que en la primer quincena de abril se han creado 21 mil 500 nuevos empleos, con lo que suman ya 403 mil puestos de trabajo formales creados en 2010.
Lo contradictorio del discurso del gobierno, que hemos venido escuchando en los medios durante los últimos meses, es la insistencia de que pese a las medidas de política económica restrictivas, caracterizadas por el incremento de los impuestos y de los precios de la gasolina, la economía ha crecido y se han generado miles de empleos, haciendo que la economía esté en plena recuperación, pese a que los Estados Unidos no hayan superado la crisis y que Europa esté resintiendo sus efectos, postergando la recuperación.
Pero además, que pese a que no ha hecho absolutamente nada para reactivar la economía, reduciendo los salarios, las tasas de interés y estableciendo programas para estimular el consumo interno y sustituir con ello la contracción internacional de la demanda de productos mexicanos, como han recomendada por el Grupo de los 20 (G20), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y poner en marcha medidas contrarias.
Lo ridículo es presumir el éxito de una política económica contradictoria a la lógica de la que han aplicado los países desarrollados y hacer suyos los éxitos del sector privado, que pese a ello y a los riesgos por la crisis económica internacional y la inseguridad en nuestro país, han continuado invirtiendo y aumentando el consumo (lo que veremos reflejado en los datos que se anuncien sobre la oferta y demanda agregada de la economía en los próximos días), lo que ha permitido volver a abrir nuevos empleos, pues no hay un solo estímulo al sector privado para que lo hagan, más que la lógica económica que siguen las empresas que han sobrevivido a la crisis.
Pero nada, en medio de la campaña electoral, las presunciones del gobierno por el éxito de su política económica, cuando por un lado el Presidente habla del fin de la crisis y de la creación de nuevos empleos, por el otro sus cuadros, panistas ellos, en el INEGI y en la STPS entran en contradicciones, pues mientras unos hablan del aumento del desempleo, otros dicen que se han creado más y más empleos, lo que pone al descubierto la realidad que viven millones de mexicanos que hoy no tienen empleo y se ven empujados a adherirse a las organizaciones criminales o delinquir para sobrevivir, antes que terminar vendiendo piratería en las calles.
Crisis en medio del diálogo chino estadounidense
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 24 de Mayo de 2010 23:15
NÚMEROS CLAROS
En China, al iniciar el diálogo económico y estratégico anual entre los Estados Unidos y China, el presidente chino, Hu Jintao, ha expuesto la posición de su gobierno ante la insistencia de los estadounidense de que revalúen su moneda, el yuan, al señalar que seguirán trabajando en las reformas necesarias del sistema cambiario, pero “bajo el principio de decisiones independientes, capacidad de control y progreso gradual”.
En realidad, no hay coincidencia en las reformas que requiere el sistema financiero mundial y la economía del planeta aún, por lo cual el nuevo orden económico internacional que deberá surgir de la crisis económica internacional actual deberá seguir esperando y quizá se construya a partir de las reformas parciales que cada país está haciendo de acuerdo a sus necesidades.
Ahí están las reformas financieras aprobadas por el congreso a Obama en los Estados Unidos y las aprobadas en la zona del euro en la Unión Europea, importantes, pero no suficientes para restablecer los equilibrios en una economía global donde han surgido nuevos actores como China, la India y Brasil, que reclaman espacios en la toma de decisiones dentro de los organismos financieros multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los chinos consideran que la crisis de la deuda griega ha hecho crecer la inestabilidad y empeorado las condiciones para la recuperación de la economía mundial. En realidad después de la devaluación del euro, las autoridades chinas tienen todo el derecho de reconsiderar su estrategia de revaluar el yuan y esperar que el escenario de la economía mundial muestre mejores perspectivas de estabilidad, pues con una panorama sombrío en las finanzas públicas de los países de la zona del euro, que está obligándolos a implementar medidas de política económica que restringirán el gasto público y el consumo privado, las ventas china a Europa podrían sufrir una caída. Al final, la reevaluación del yuan, como ya lo hemos dicho, responderá a intereses chinos y a medidas de política macroeconómica interna y no ha presiones, como lo ha señalado el propio gobierno chino.
Ni Alemania está exenta de redefinir sus fianzas públicas en medio de la crisis económica internacional actual. Su gobierno va reducir su presupuesto en más de 10 mil millones de euros por año de aquí a 2016, con el fin de dar el ejemplo en la zona del euro y actuar en consonancia con las reglas presupuestarias inscritas en la constitución, según informó en lunes el Financial Times. De este modo, el gobierno alemán se propone reducir sus gastos y aumentar sus ingresos, para lo cual va reducir sus subvenciones a los Länder (nombre alemán para designar los estados) los apoyos fiscales.
En Inglaterra, también se anunció el lunes que se reducirá el gasto público en 6.2 mil millones de libras, con el fin de reducir el déficit público, dentro de un intento de los conservadores y liberales demócratas por buscar soluciones a los problemas que ha planteado la crisis económica internacional a Inglaterra. Mientras que en Italia, este martes su parlamento deberá adoptar medidas para reducir su déficit público y es probable que se reduzcan los salarios en un 5% de todos los ministros y parlamentarios, con lo cual el gobierno confirmaría su compromiso de llevar su déficit público a 2.7% del PIB en 2012 contra el 5.3% en 2009.
En España las cosas no van mejor y el reporte del FMI sobre este país, dado a conocer este lunes, señala que ese país necesita reformas profundas para iniciar la recuperación de su economía, la cual es aún muy frágil, pues en el mercado laboral tiene enormes dificultades y un importante déficit público, acompañado de un pesado endeudamiento del sector privado.
Bajo este panorama mundial, es difícil pensar en el fin de la crisis, menos aún, que todo irá mejor para México desde ahora; en particular después del incremento de la inseguridad en el país y los recientes secuestros; todo ello, aunado a la desconfianza en el peso, ahuyentará la inversión extranjera. Pues no hay que olvidar que la creación de los nuevos empleos en México, han sido abiertas gracias al sector privado y no precisamente gracias a que el gobierno haya reducido los impuestos para estimular la creación de empleos. Por lo que de no ser por las elecciones en los estados, quizá sería distinto el discurso retórico de un país viento en popa en la actual coyuntura internacional.
Moderación en Europa y optimismo desmedido en México
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Viernes, 21 de Mayo de 2010 23:15
NÚMEROS CLAROS
Cuando la crisis parece retomar su rumbo y profundizarse con los acontecimientos en Europa, en México la economía parece alejarse de la realidad y el optimismo se derrocha. El ejecutivo y su gabinete no dejan de sorprendernos con sus anuncios espectaculares, haciendo que muchos ciudadanos sin empleo y sin fortuna, se pregunten en qué país están viviendo, pues su realidad le dice lo contrario a las cifras alegres del ejecutivo.
El cuatro de mayo se anunciaba que entre enero y abril de este año se habían creado 381 mil 904 empleos, de los cuales 57% son permanentes y 43% eventuales. A la vez, el secretario del Trabajo, Javier Lozano, anunciaba que solo faltaban 212 mil 649 empleos para alcanzar el número de trabajadores inscritos al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) antes de la crisis de 2008, cifra que se podría alcanzar en los próximos dos meses.
De acuerdo a las cifras oficiales, el nivel más alto de trabajadores inscritos hasta hoy han sido el alcanzado en el tercer trimestre de 2008, 14 millones 410 mil y este primer trimestre se registraron 14 millones 44 mil personas, es decir 365 mil menos que en aquel trimestre de 2008, cuando en agosto de ese año la tasa de desempleo había alcanzado su mayor nivel en más de tres años con solo 4.15% y en septiembre ésta llegaba a 4.25%. Cómo ahora en medio de la crisis y con una tasa de desempleo de 4.81% en marzo, se pretende decir a los ciudadanos que nuestro país va viento en popa.
Quién podrá decirle al presidente y su gabinete que la crisis económica internacional es más real hoy que los muertos en Atenas, que los bancos y empresas que han quebrado en los Estados Unidos de América (EUA) y los millones de trabajadores que la crisis ha echado a la calle de 2008 a la actualidad en el planeta. No hay una sola reforma en marcha en el sistema financiero internacional, ni iniciativas que apunten a la regulación de los mercados como han sugerido los presidentes de Francia y Alemania, solo propuestas en el seno del Grupo de los 20 (G20) que no han prosperado aún.
Pensar que la recuperación en los EUA y los países de Europa traerá el crecimiento para la economía mexicana es incierto aún, sobre todo, porque en México, a diferencia de China donde se puso en marcha un gran plan para incentivar el consumo interno a partir del consumo rural y de Brasil, que mantiene diversificadas sus exportaciones, en nuestro país no se hizo nada para reactivar el consumo interno y se continúa atado a la suerte que corra la economía estadounidense y la europea, donde la crisis surgió y sigue prosperando sin freno aún.
La crisis se agudiza en Europa ahora y el euro, que parecía una fortaleza ante la crisis y la debacle del dólar, se desmorona ante la fragilidad de las finanzas públicas de Grecia, Portugal, España y Francia. En lo que va del año el euro, que el 13 de enero se cotizaba en 1.4573 dólares, al día de ayer, cuando se llegó a cotizarse en 1.2555 dólares, ha perdido el 13.85% de su valor y los mandatarios de los países de la zona del euro en la Unión Europea, deberán tomar medidas para hacer frente a la crisis como un solo bloque y sin dudar para asistir a cualquiera de sus socios. Sin embargo, considerando que el euro llegó a cotizarse en 0.82 dólares en el 2000, el Banco Central Europea (BCE) podría dejar que su moneda se deslice hasta 1.18 dólares en este año antes de intervenir.
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ayer jueves trataba de dar tranquilidad a los mercados y señalaba que no habría problemas para que Grecia cumpliera con sus pagos de deuda y descartaba todo riesgo de contagio al resto de países de la zona del euro, pero admitía que la recuperación económica sería moderada y que la incertidumbre era elevada. Quizá le ha hecho falta un poco del optimismo del presidente de México, que solo ve éxitos en las medidas económicas adoptadas para hacer frente a la crisis.
Quizá lo positivo para Grecia es que el 5 de mayo los bancos europeos anunciaban que mantendrían sus líneas de crédito a los bancos griegos, así lo señaló Josef Ackermann, que dirige el Deutsche Bank; pero lo lamentable es que la especulación sigue en los mercados cosechando desaciertos y se sabía que España habría solicitado unos 280 mil millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI), más de los 110 mil millones de euros aprobados para Grecia, poniendo más tensión a los mercados y atizando la crisis.
Lo mejor que podría pasarle a México ahora sería mantener la cautela y tomar en serio la necesidad de diversificar sus mercados, voltear sus ojos al sur del continente y fortalecer sus relaciones comerciales con los países de Asia, en particular con China, país al cual México continúa exportando apenas el 1% del total de lo que envía al exterior de su producción.
No es hora de decirle a los ciudadanos que todo va bien, cuando miles de hogares no tienen ingresos y millones los ven reducidos por el aumento de los impuestos, de la gasolina y del aumento de los costos de producción de la mayoría de los productos o es que valdrá la pena poner una nueva encuesta en la página web de la presidencia para que, como en relación a la asistencia al mundial del presiente, los ciudadanos le digan si va bien en la conducción del país y su economía, si tienen trabajo o pueden comer.
Grecia y los oscuros años para América Latina
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 03 de Mayo de 2010 23:43
NÚMEROS CLAROS
Después de la crisis de la deuda en México de 1982, nadie supuso que de nueva cuenta, veintiocho años más tarde, se estaría al borde de que se produjera un cataclismo financiero como el de entonces, cuando nuestro país se declaró insolvente y puso en jaque al sistema financiero internacional; menos aún, que sería Grecia una víctima más de los desequilibrios financieros mundiales, que dieron origen a la crisis económica internacional actual.
Casi treinta años después, cuando se suponía que todos habían sacado una enseñanza de la experiencia mexicana, deudores y acreedores, que habían aprendido lo suficiente, vemos como en medio del triunfalismo mexicano por el fin de la crisis, las calificadoras de Nueva York se vuelven a ensañar con los países de la Unión Europea (Grecia, Portugal y España), agudizando las contradicciones de la crisis actual.
Esta vez no son los países latinoamericanos quienes han causado la crisis ni los tropiezos de la recuperación. Quizá porque estos aprendieron lo suficiente en la década perdida de los años ochenta y se han distanciado del Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus recetas inhumanas, que solo persiguieron entonces, hacer que los países deudores equilibraran sus cuentas para pagar sus deudas a ultranza, al margen de la salud, la educación y el hambre de los pueblos.
Si bien la Cumbre de Jefes de Estado de la zona del euro de la Unión Europea será quien saque las conclusiones de esta experiencia, este siete de mayo, sus ministros de finanzas hicieron su tarea este fin de semana. Los 16 países que comparten el euro terminaron por aprobar la ayuda financiera para Grecia, pero a cambio de un plan de austeridad inédito, que comprende los salarios y las jubilaciones de los funcionarios públicos y el aumento de impuestos.
La Comisión Económica Europea y el FMI han acordado una ayuda de 110 mil millones de euros para Grecia, unos 143 mil millones de dólares en tres años. Con esta ayuda, Grecia podrá honrar sus compromisos financieros este 19 de mayo, cuando rembolse unos 9 mil millones de euros, 11.7 mil millones de dólares, a sus acreedores.
Esta crisis a puesto entre dicho la credibilidad y la cohesión de los países de la Unión Europea, en particular los de la zona del euro, sobre su real integración económica, política, monetaria y social, por las fisuras que mostró a la hora de correr en ayuda de uno de sus miembros. El apoyo financiero suministrado por los miembros de la zona del euro será de 80 mil millones de euros, alrededor de 104 mil millones de dólares, el resto correrá a cargo del FMI; 30 mil millones de euros serán suministrados vía préstamos bilaterales de los 15 países socios de la zona del euro en este año, en función de su peso en el capital aportado al Banco Central Europeo (BCE).
Pero esta ayuda no está exenta de condiciones, el plan de austeridad aceptado por Grecia, será evaluado trimestralmente por la Comisión Europea, el BCE y el FMI, lo cual ha sido una exigencia de Alemania. El plan prevé que Grecia deberá hacer economías de más de 30 mil millones de euros, unos 39 mil millones de dólares, en tres años, para llevar su déficit público al límite europeo de 3% del PIB de aquí a 2014, en relación con el 14% de 2009.
Para ello Grecia deberá suprimir el 13º y 14º meses de salario en la función pública y en las pensiones de los jubilados; los recortes salariales deberán permitirle al gobierno griego obtener 15.4 mil millones de euros en 2010 y 2011, compensados por primas en aquellos de menores ingresos; deberá aumentar de uno a dos puntos el impuesto al valor agregado, que es de 21%. La reducción del gasto público en los próximos dos años deberá permitir ahorrar unos 7.6 mil millones de euros; el aumento de los impuestos permitirá obtener 7.8 millones de euros en el mismo plazo y buscar hacer economías en el sistema de pensiones para el retiro.
Con ello, los europeos y el FMI, esperan poder contener la especulación en los mercados sobre la posible quiebra de las economías de Portugal, España y Grecia, países con un alto déficit fiscal. No hay que olvidar que en diciembre de 2009, las agencias calificadoras de Nueva York, tan despreciadas en Latinoamérica, Standard and Poor’s, Moody’s y Fitch, bajaron la calificación sobre la capacidad para pagar su deuda de Grecia, lo cual llevó a un torrente de movimientos especulativos en torno a este país.
Al respecto, la ministra de economía francesa, Christine Lagarde, se lamentaba ayer lunes de las condiciones deplorables en las cuales había sido anunciadas en los últimos días las degradaciones en las calificaciones de deuda soberana, por las calificadoras, que atizaron los movimientos de pánico en los mercados. Con ello, como lo ha señalado el presidente de Brasil y otros mandatarios suramericanos, la economía parece seguir siendo controlada por las calificadoras, responsables de parte de la crisis actual.
Esto sucede cuando debido a la aparición de algunos signos de recuperación en una que otra economía nacional, se habían producido manifestaciones triunfalistas sobre el fin de la crisis, sin ver que nada nuevo se ha puesto en marcha aún para reformar la economía de mercado y restaurar los equilibrios, para controlar las calificadoras y sus amos.
La economía mundial no puede seguir funcionando bajo las mismas reglas del pasado, las de la época del ábaco, cuando el desarrollo científico técnico ha puesto a las economías nacionales bajo una estrecha interdependencia y la información fluye en tiempo real en todo el globo terrestre, haciendo más transparente la competencia en cada mercado.
En medio de la crisis, el discurso ha ido más lejos que las reformas necesarias para rejuvenecer al sistema financiero internacional, ha sido más rápido que la implementación de las nuevas medidas que reclama la economía de mercado, inevitables para restablecer los equilibrios y permitir que el sistema capitalista continúe funcionando bajo nuevas reglas. Por ello, hemos sido sorprendidos e irritados por el triunfalismo desmedido y la retórica de quienes anuncian el fin de la crisis y solo ven cifras positivas en la economía mexicana, sin percatarse en el entorno en que se desenvuelve.
Optimismo Nacional, Crisis y Escándalos de Corrupción
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 26 de Abril de 2010 23:48
NÚMEROS CLAROS
Hay aires de triunfalismo en el gobierno mexicano, pero lamentablemente las cosas no van para su vecino, Ben Bernanke, el presidente de la reserva de los Estads Unidos, espera una recuperación moderada, Grecia se encuentra al borde de la quiebra y Goldman Sachs atiza la crisis financiera haciendo revelaciones que la agudizan, mientras que en el seno del Grupo de los 20 (G20) afloran los desacuerdos sobre la regulación financiera, uno de los remedios para contener la crisis.
En México, bajo este panorama el discurso oficial parece retórica electoral. La tasa de desempleo en enero llegó a 5.9% de la Población Económicamente Activa (PEA), en febrero a 5.43%, más que el 5.3% del mismo mes de 2009 y en marzo alcanzó 4.81%, mayor al 4.76% de 2009 y sí el número de asegurados del IMSS, en el primer semestre de 2010 llegó a 14 millones 44 mil, este es aún 3% menos que los 14 millones 410 mil del tercer trimestre de 2008, el mayor nivel alcanzado hasta hoy, cuando la tasa de desempleo era de 4.2%, de una PEA de 45.5 millones de personas.
Pero todo parece indicar que solo algunos son capaces de ver que el viejo sistema capitalista mundial se desmorona, en medio de una crisis que no termina. La crisis surgida en los Estados Unidos a finales de 2007 con la crisis inmobiliaria y las hipotecas de alto riesgo (subprime), ha pusto en evidencia la incapacidad de la autorregulación de la economía de mercado, echando por tierra la teoría de la mano invisible de Adam Smith y dejó al descubierto la corrupción del viejo sistema, que necesita renovarse para pasar a otra etapa de su desarrollo, los desequilibrios son el reflejo de su descomposición.
Pero el único que parece entender esto es el presidente de Francia, Nicolas Zarcosy, quien en su conferencia anual de embajadores del 27 de agosto de 2008, decía: « el corazón del capitalismo mundial ha sido alcanzado, con la perspectiva, de que si no hacemos nada, se producirá una desconexión duradera del crecimiento de los países de la OCDE con el de los países emergentes, por ahora menos afectados… no se pueden dejar a algunas decenas de especuladores poner más en peligro el crecimiento mundial ».
A su llamado se sumó Alemania entonces, para exigir la regulación de los mercados financieros y « la refundación del capitalismo » regulado por el Estado y dos años después, la crisis se ha agudizado en Grecia, quien ha pedido a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional (FMI) una ayuda de más de 60 millones de dólares, 15 de ellos provenientes del FMI, para no declarar la moratoria de su deuda; pero ahora son los países europeos quienes saborean lo amargo de de los programas de ajuste que empobrecieron los países latinoamericanos. Debido a ello, en lo que va del año el euro ha perdido más del 20% de su valor, poniendo en riesgo la estabilidad de la zona del euro.
Refundar el capitalismo y construir una economía de mercado regulada, se ha convertido en un propósito ante la lentitud de las reformas del G20, donde no hay consenso sobre la regulación de los mercados; el grupo de países de mayor desarrollo, al que pertenecen Argentina, Brasil y México, incapaces estos últimos de buscar consensos entre ellos para darle voz al subcontinente.
La crisis ha propiciado una mayor concentración del capital. Hemos acudido a numerosas quiebras, fusiones y adquisiciones que no han terminado. A la quiebra de Lehman Brothers en 2008; las fusiones de Bear Stearns con JPMorgan Chase y la de Bank of America con Merrill Lynch, que son un ejemplo de este proceso que no ha terminado; amen de los casos de corrupción de Madoff, que desacreditó la función reguladora de la Securities and Exchange Commission (SEC), ahora le sigue el escándalo de corrupción del banco Goldman Sachs, acusado de fraude por la SEC y las respuestas de este banco que a las acusaciones, que a partir del este lunes pasado llenarán miles de hojas en los medios con las revelaciones de sus ejecutivos.
El escándalo no ha terminado, menos aún la crisis, por lo que más valdría ser precavido, que echar las campanas a vuelo. El 20 de septiembre de 2008, el presidente de Brasil, Luis Ignacio « Lula » da Silva, decía que « los bancos importantes que estuvieron opinando, diciendo lo que debíamos o no hacer, midiendo el riesgo del país, recomendado a los inversionistas si Brasil era o no confiables, están quebrando…transformaron algunos sectores del sistema financiero en casinos, perdieron en la ruleta… » y es que se había dejado al mundo en manos de las calificadoras de Nueva York, que califican las deudas de los países e inciden en su costo, al determinar la prima de riesgo de los prestamos, ganándose el desprecio en América Latina. Ahora, esos mismos bancos están en el ojo del huracán y sin moral para calificar el desempeño de los países latinoamericanos, que fueron durante años sus victimas. Habrá razón para alegrarnos.
Los Números Alegres del FMI
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Jueves, 22 de Abril de 2010 23:07
NÚMEROS CLAROS
Mientras que para el Fondo Monetario Internacional (FMI) la recuperación de la economía marcha mejor que lo previsto, según sus perspectivas de crecimiento mundial dadas a conocer el miércoles pasado, la crisis no ha terminado y Grecia, el FMI y las autoridades europeas deberán ponerse de acuerdo antes del 15 de mayo próximo, sobre un texto común que servirá de marco de referencia para desembolsar la ayuda que ponga freno a la crisis que enfrenta Atenas y la Unión Europea.
Sin embargo, la ayuda no llegará de manera gratuita. Como siempre, el FMI impondrá un programa (trianual) de políticas macroeconómicas, que será sostenido por el FMI y los países de la Eurozona, una vez que el gobierno griego decida acudir a esa ayuda. Aunque no sabemos si esa ayuda, treinta años después de la puesta en marcha de los programas de ajuste y estabilización en América Latina, serán del mismo corte como en el pasado o sí por tratarse de la Eurozona, será un traje a la medida y sin chantajes.
De este modo, en sus perspectivas, el FMI prevé un crecimiento de 4.2% para la economía mundial en este año. Mientras que para los Estados Unidos de América (EUA) ha proyectado un crecimiento de 3.1% en 2010 y de 2.6% en 2011; pero para la zona del euro estima apenas un 1% en 2010 y 1.5% en 2011; en tanto que América Latina podría crecer en 4% en 2010 y 2011. Pero para China, a diferencia de los países ricos, espera que alcance un crecimiento de 10% en 2010 y de 9.9% en 2011, con lo cual se consolida como la locomotora de la economía mundial.
Según el FMI, “Después de soportar la recesión mundial comparativamente bien, la región de América Latina y el Caribe (ALC) muestra una fuerte recuperación. Más equilibrado que en la mayoría de las demás regiones, el crecimiento del producto se sustenta en la demanda tanto externa como interna” e indica que México alcanzará un crecimiento de 4.2% en este año y de 4.5% en 2011; en cambio, Perú crecería en 6.3 y 6%; Brasil en 5.3 y 4.1%; Chile en 4.7 y 6%, respectivamente. En cambio, Centroamérica apenas crecerá en 2.7 y 3.7% en estos años, en contraste con el 1.5 y 4.3% previsto para el Caribe, según el FMI.
Paralelamente, en la resiente reunión de los ministros del trabajo del Grupo de los 20 (G20), la Organización Mundial del Trabajo (OIT) señaló que gracias a las políticas de reactivación económica se pudieron salvar 21 millones de empleos; políticas que nunca se aplicaron en el caso de México, pues no hubo incentivos a la creación de empleos, al no reducir las tasas de interés para incentivas la inversión y el consumo, menos de los impuestos que fueron incrementados.
El informe de la OIT señala que sin las medidas de estímulo presupuestario (reducción de impuestos e incremento del gasto público), el desempleo habría llegado a 55 millones de personas en lugar de los 34 millones. Sin embargo, el FMI prevé una tasa de desempleo en los EUA de 9.4% en 2010 y de 8.3% en 2011; mientras que para la zona del euro espera que este llegue a 10.5% en los dos próximos años, con lo cual, en tanto no se reduzca el desempleo, el crecimiento económico solo serán estadísticas que hablarán de un crecimiento sin que se refleje su impacto en mejoras en el bienestar de los hogares y, en el caso de México, en la reducción de la delincuencia, por falta de alternativas de empleo y acceso a la educación de la población que ha llegado a la edad laboral y que se multiplica, gracias al bono poblacional de que disfruta el país y que sin empleos productivos, dejará de capitalizarlo para impulsar su desarrollo.
Corrupción y Crisis sin Resolver
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 19 de Abril de 2010 22:13
NÚMEROS CLAROS
El otrora centro del capitalismo mundial se desmorona. La crisis actual, surgida en los Estados Unidos de América (EUA) puso al descubierto la corrupción que está carcomiendo al viejo sistema capitalista actual y la necesidad de realizar una cirugía mayor, cuyo solo partidario parece ser el presidente de Francia, Nicolas Zarcosy. Él ha sido el más vehemente defensor de la idea de la necesidad de refundar el capitalismo y de construir una economía de mercado regulada, pero hasta hoy este proceso se ha visto entorpecido por la lentitud de las reformas propuestas por el Grupo de los 20 (G20), del cual México, Argentina y Brasil forman parte de los países latinoamericanos.
La crisis financiera que estalló en los EUA, ha semejado un terremoto financiero para ese país. La quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008; las fusiones de Bear Stearns con JPMorgan Chase y la de Bank of America con Merrill Lynch, mostraron el proceso de concentración que vive hoy el capital financiero, cuando Bear Stearns y Merrill Lynch cayeron en quiebra y fueron absorbidos por bancos estadounidenses más fuertes, lo que obligó al gobierno de los EUA a poner en marcha su millonario plan de rescate bancario.
Pero el caso Madoff desacreditó la Securities and Exchange Commission (SEC) de ese país y mostró su incapacidad para regular y preveer lo que estaba sucediendo al interior del sistema financiero estadounidense, obligando a su presidente, Mary Schapiro, designada por el presidente Obama para mantener una mayor vigilancia, a asumir una postura más agresiva frente a los intermediarios financieros (bancos privados) y ahora el banco Goldman Sachs ha sido acusado de fraude por la SEC, que es la comisión del mercado de valores de los EUA.
No solo los presidentes de Brasil y de Argentina han señalado que el sistema financiero de Wall Street ha hecho del sistema financiero mundial, sin regulación alguna, un enorme casino y de las calificadoras sus mayores especuladores. Sandro Pozzi, ha escrito en El País un artículo titulado « El tahúr de la miseria », en el que señala que « en plena hecatombe, John Paulson emergió como una estrella. La mayor crisis financiera desde la Gran Depresión le convirtió en uno de los gestores de hedge fund (fondos de alto riesgo) más poderosos del mundo…creyó que la burbuja estallaría y arrastraría a los activos hipotecarios. Gracias a sus apuestas arriesgadas, ganó 8.000 millones entre 2007, 2008 y 2009″.
Acertadamente, Pozzi indica como este hombre se convirtió una leyenda en el mundo financiero en medio de la crisis, luego de obtener beneficios exorbitantes de más de 20 mil millones de dólares en 2007 y 2008, al apostar contra las hipotecas de alto riesgo (subprime) y convertirse en el mejor gestor de de fondos de inversión libres, mejor pagados por su alto riesgo; pero ahora la SEC ha acusado Goldman Sachs de haberlo dejado construir a su antojo productos financieros, contra los cuales luego hacía operaciones de bajos montos y aún cuando, por el momento, no hay cargos contra él, seguramente este será el inicio de nuevos escándalos financieros, que mostrarán el verdadero rostro del sistema financiero global al cual hay que reformar para refindar el sistema capitalista actual y avanzar en la construcción de un nuevo orden económico internacional.
Par jlos le 30 juillet, 2010 dans Análisis Económico de Coyuntura
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