La paz para la supervivencia de la vida en el planeta
Escrito por José Luis Ortiz Santillán Lunes, 09 de Agosto de 2010 22:29
NÚMEROS CLAROS
El llamado hecho por Fidel Castro este fin de semana en la Habana para luchar por la paz y la razón, por la raza humana y la vida, no debería ser tomado como retórica y menos, situarlo en el contexto de la lucha ideológica, pues al margen de la ideología hoy es preciso redoblar los esfuerzos por la paz y la vida en el planeta y no usar la guerra como medio para salir de la crisis económica actual, pues la industria armamentista genera ingresos y al no aumentar la oferta de productos en los mercados, permite reactivar el consumo interno de cualquier país, pero la raza humana no merece esto, cuando millones de personas ya enfrentadas a desastres naturales y el hambre.
La crisis económica internacional, la crisis alimentaria y ecológica mundial son partes de la crisis del sistema económico actual. La economía de mercado está enferma, pero no es la guerra la solución de la misma. Pese a las reformas recientemente iniciadas, después de tres años de haber estallado, el planeta sigue esperando soluciones para ponerle fin y diseñar un nuevo orden económico internacional que inevitablemente deberá surgir; sólo ello podrá detener el empeoramiento de la situación alimentaria mundial y el deterioro del medio ambiente que amenaza la vida en el planeta con más y más catástrofes naturales como los incendios en Rusia, las inundaciones en Asia, América Latina y México.
En septiembre de 2009 el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, hacía un llamado a establecer un nuevo orden mundial, sostenible, donde prevaleciera un mundo más justo, multipolar y poniendo en práctica la integración, destacando que « sesenta años después, el mundo no puede regirse por las mismas normas y valores dictadas tras la segunda guerra mundial » y exhortando a construir un nuevo orden mundial como un imperativo político y moral; consciente de que la crisis económica mundial es también una crisis de dogmas, pues era absurdo pretender que los mercados puedan autorregularse sin la intervención del Estado, como se había pretendido.
Justo antes de la Cumbre de Pittsburgh del Grupo de los 20 (G20), el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, manifestaba su determinación a poner fin a los paraísos fiscales y a los bonos que cobran los banqueros y lejos de pensar que el fin de la crisis económica había llegado en ese entonces, él señalaba que Francia no saldría de la crisis sino hasta que el desempleo comenzara a bajar; pues no se podía decir que la crisis ha terminado cuando el desempleo sigue aumentando y los ingresos de los hogares siguen reduciéndose, ya sea porque muchas personas han perdido su empleo o porque las medidas de política económica, con el aumento de los impuestos o la reducción de los salarios, como México o en Grecia, lo han propiciado. Y sobre esto, los recientes datos sobre el desempleo en los Estados Unidos nos dan la razón sobre la permanencia de la crisis.
Pero los llamados no han sido suficientes. En las sesiones de la 64ª Asamblea General de la ONU de 2009, muchas intervenciones estuvieron marcadas por la exigencia de reformas no sólo a la economía capitalista mundial, que como Lula señalara en la ONU, la « libertad absoluta para los capitales, incapaces de luchar contra la pobreza y la desigualdad », exige reformas inmediatas y sería un grave error que « la historia no nos perdonaría », si no se le hace frente a la crisis económica global, si no se reforma al Consejo de Seguridad de la ONU, a las instituciones multilaterales globales, con el fin de crear un nuevo orden económico y político mundial.
Pero para ello, esto implica tener como objetivo preservar la paz en el planeta, garantizar la supervivencia de la raza humana y de la vida en la tierra. La crisis ecológica desatada en el Golfo de México con la fuga de más de 5 millones de barriles de petróleo, por la voracidad y la corrupción en la empresa British Petroleum (BP), nos muestran que la extracción del petróleo en aguas profundas pone en peligro la vida y es un imperativo llegar a acuerdos internacionales para el uso pacífico de la energía nuclear, una de la alternativas para sustituir de una vez por todas el escaso petróleo que aún queda en el planeta y que en 20 años, cuando se agote, nos hará depender de los países que dispongan de energía nuclear o eólica.
Por eso es preciso no sólo salir de la crisis económica internacional, sino refundar la ONU y crear un nuevo orden económico y político internacional, que nos permitan hacer frente común a los retos que enfrenta hoy la raza humana y no seguir invirtiendo millones de dólares para continuar destruyendo la vida en el planeta, con el pretexto de la lucha contra el terrorismo.
Par Enfoque Global le 19 août, 2010 dans Análisis Económico de Coyuntura












