22 novembre, 2010
Todo parece indicar que América Latina aprendió de sus errores en los años ochenta, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el banco Mundial (BM) acudían a rescatar las economías imponiendo programas de ajuste y estabilización económica a cambio de ayuda financiera; que a la larga obligaba a cada país a priorizar el pago con creces de su deuda contraída originalmente en detrimentos de los programas sociales, lo que hizo del FMI y del BM los responsables del saqueo y del empobrecimiento de millones de ciudadanos en la década perdida de los ochenta, intercambiando estabilidad macroeconómica a cambio del pago de los créditos otorgados y más pobreza, esa es la base de cualquier programa de ajuste.
No fue solo el oro y la plata extraída de las entrañas de América Latina la que financió el desarrollo de los países industrializados del norte de América y Europa, no!, también ha sido el saqueo de sus riquezas bajo otras formas de colonización: la usura, los descomunales intereses pagados por los prestamos obtenidos del FMI y del BM, así como la miopía y el malinchismo de muchos gobiernos latinoamericanos que buscan aún financiamiento en los países desarrollados y continúan invirtiendo millones de dólares en esos mismos países. ¿Quién ha financiado a quién en su desarrollo, los países del norte a los del sur o los del sur a los del norte?
Casi todos los países latinoamericanos han aprendido hoy de su experiencia del pasado con los organismos financieros internacionales. El desprecio al FMI en Latinoamérica quizá pueda asociarse a su desplome en 2007, cuando sus finanzas estaban por el suelo y suplicaba aumentar las aportaciones de los países para continuar funcionando. Tuvo que aparecer la crisis hipotecaria de los “subprimes”, transformarse en una crisis financiera al extenderse a los mercados financieros y convertirse en una crisis económica internacional, para que el FMI fuera rescatado y volviera a la palestra, pero a cambio de un mayor pese de China y Brasil.
Lo que hoy queda de esa historia oprobias del FMI en América Latina es su intervención en Argentina en 2001 y el desencadenamiento de la crisis económica y social, que han hecho que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner rechace la intervención del FMI para negociar con el Club de Paris los 7 mil 500 millones de dólares de su deuda pública, pero también la precaución de no comprometerse más allá de lo necesario con el FMI.
La crisis y el Grupo de los 20 (G20), en su reciente Cumbre de Corea del Sur, han revivido al FMI y lo han reposicionado como supervisor del sistema financiero mundial y nuevas funciones que seguramente saldrán de la presidencia del gobierno de Francia del G20. Pero ante el FMI revitalizado, del cual ahora Brasil es acreedor (US$ 10 mil millones), no están los países de América Latina y el Caribe, sino los países más atrasados de la Unión Europea, Grecia, España, Portugal e Irlanda; los cuales enfrentan problemas de financiamiento de sus deudas soberanas y deberán aprender su propia experiencia y entender la realidad que vivieron los países de América Latina en el pasado.
Irlanda es el nuevo dolor de cabeza de la Unión Europea y sus ciudadanos las próximas victimas de los programas de ajuste del FMI. Con el apoyo de los ministros de finanzas de la Unión Europea, este domingo el gobierno irlandés hizo pública su decisión de solicitar la ayuda financiera urgente a la Unión Europea para salir de la crisis presupuestaria que enfrenta y ha aprobado un plan para mejorar sus finanzas en los próximos cuatro años, por mas de 15 mil millones de euros, aún cuando la misión del FMI y del Banco central Europeo (BCE) consideran que el programa económico para Irlanda podría superar los 80 mil millones de euros, con el cual pretenderían llevar el déficit público actual de 32 a 3% del PIB.
Lejos de darle vuelta a la pagina y pensar que la crisis económica internacional es un catarrito solamente, como pensara Agustín Guillermo Carstens Carstens, hoy gobernador del Banco de México, habría que prepararse para más manifestaciones y estallidos sociales en el planeta, como ya se han producido en Grecia, España, Inglaterra… y quizá en México, más que el aumento de las acciones del crimen organizado, principal válvula de escape en México de la descomposición social.
Par jlos le 22 novembre, 2010 dans Análisis Económico de Coyuntura
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Viernes, 19 de Noviembre de 2010 07:54
NÚMEROS CLAROSComo cada año en esta época inicia el periodo de predicciones, aunque lo mejor será constatar quiénes acertaron en 2010. En tanto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) bajó sus previsiones de crecimiento mundial para 2011 en su informe publicado este jueves 18. En el se señala que la recuperación de la economía mundial será menos vigorosa el año próximo de lo que se había previsto.
La revisión de las proyecciones a la baja de la OCDE señala que la economía de los Estados Unidos sufrirá una notable caída mientras que las economías de los países emergentes crecerán moderadamente en 2011. Ello permitirá que la economía mundial crezca en 4.6% en este año y en 4.2% en 2011, menor al 4.5% proyectado en mayo pasado; pero según la OCDE en 2012 crecería de nuevo a un ritmo promedio anual del 4.6%.
En sus proyecciones la OCDE advierte de los riesgos de las proyecciones, debido a la fragilidad e inestabilidad reinante en los mercados financieros, el desendeudamiento de los hogares, los problemas de endeudamiento de los gobiernos y las tensiones que persisten en los mercados de cambio de las divisas. Esto es, las previsiones están sujetas al restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos que no existen y de los que no hay garantía que puedan restablecerse.
Si el gobierno de México está esperando a que la economía de los Estados Unidos se restablezca de la crisis que surgió en su economía, con el fin de comenzar a impulsar el crecimiento económico y la creación de los millones de empleos que demandan los jóvenes, a través de su billonario e histórico presupuesto aprobado para 2011, todo parece indicar que tendrá que seguir postergando este momento, pues la OCDE ha revisado a la baja las proyecciones de crecimiento para los Estado Unidos, las que ahora son de 2.7% para este año y de 2.2% para 2011, contra las optimistas cifras de 3.2% en que se esperaba que creciera en mayo pasado.
Según la OCDE, solo en 2012 la economía estadounidense crecerá a un ritmo de 3.1%, con lo cual estimularía la demanda de las exportaciones mexicanas de materias primas y productos, y en consecuencia, la creación de empleos. Pero pese a ello, la OCDE indica que la economía de México podría crecer en 2010 en 5%, gracias al dinamismo de sus exportaciones; en 3.5% en 2011 y en 4.2% en 2012.
Mientras que para el conjunto de los 33 países de la zona OCDE, incluido México, el crecimiento de las economías de todos ellos podría llegar a ser de 2.8% en 2010, de 2.3% en 2011 y del 2.8% en 2012. La organización que reúne 33 países preveía en mayo el 2,7 % en 2010 y el 2,8 % en 2011. Ese crecimiento sería mayor al previsto para la zona del euro, que pese a ello presentaría un crecimiento mayor al previsto en mayo de apenas 1.2%, al crecer en 1.7% en este y en el año próximo.
Países como Japón podrían crecer a una tasa de 3.7% en 2010 y no de 3% como se había anunciado en mayo, pero enfrentaría una reducción en su crecimiento en 2011 de 1.7%, mayor al 2% anunciado en mayo, con lo que podría aspirar a crecer en 1.3% en 2012, debido a que hasta hoy su economía ha estado apoyada por políticas orientadas a la reactivación de la demanda interna a través del gasto público, pero que poco a poco serán eliminadas en la medida que presente síntomas de recuperación.
Frente a ese escenario de lento crecimiento de la economía mundial, la OCDE recomienda acciones enérgicas para controlar la evolución de las finanzas públicas en los países ricos, señalando que “los esfuerzos de consolidación presupuestaria son considerables; la estabilización simple de los ratios deuda-PIB en 2025, con relación a su nivel actual, requiere un mejoramiento del saldo primario de más del 8 % del PIB en los Estados Unidos y en Japón y de cerca de 5 -- 6 puntos, en el Reino Unido, en Portugal… y en Irlanda”, señala el informe.
El informe señala el efecto positivo, a medio plazo, de una reducción de los déficits y de la deuda pública de los países de la OCDE; recomendando que se siga una política monetaria flexible para sostener el crecimiento, tal como la política de flexibilidad cuantitativa anunciada por la Reserva Federal de los Estados Unidos. Pero a la vez advierte que, a causa del nivel tan bajo de los tipos de interés (en los países desarrollados), la política monetaria no puede en numerosos países compensar el impacto negativo a corto plazo de la coacción de los gastos públicos sobre el crecimiento; pero que la liquidez abundantes, a tasas próximas a cero, puede prolongar la vida de instituciones insolventes, distorsionando el costo del riesgo y provocar un aumento de los activos en los países emergentes, susceptible de provocar medidas de retorsión que engendren más desequilibrios. En este sentido, los países deberían evitar intervenir sobre los mercados de las divisas con devaluaciones competitivas de sus monedas, declara la OCDE.
Par jlos le 22 novembre, 2010 dans Análisis Económico de Coyuntura
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13 novembre, 2010
El Grupo de los 20 (G20), compuesto por 19 países y la Unión Europea, concentra hoy dos tercios de la población mundial y el 90% Ingreso Nacional Bruto (INB), es decir el valor de todos los bienes y servicios producidos en el territorio de un país en un año, y el 80% del comercio mundial. A este Grupo de países con mayor desarrollo pertenecen Argentina, Brasil y México, pero pese a los esfuerzos para avanzar en la integración regional en América Latina, en este foro aún se evidencia la falta de coordinación y la ausencia de una posición común.
El G20 ha hecho de su Cumbre de Corea el foro para tratar de limar las asperezas sobre los diferentes enfoques existentes para superar la crisis económica internacional. Reunidos del 11 al 12 de noviembre en Seúl, Corea del Sur, los presidentes y jefes de Estado del G20 se han esforzado por impedir una guerra comercial, al menos en la retórica de sus discursos y en las declaraciones. No así en la práctica de cada país, donde Estados Unidos, que han puesto por delante sus intereses, se dispone a inundar de dólares el planeta con las medidas adoptadas por la FED.
El comunicado del G20, tal como estaba previsto, no recoge ningún objetivo cifrado, particularmente sobre los desequilibrios comerciales, como lo habían propuesto los Estado Unidos. Mostrando solidez en el liderazgo de la economía capitalista mundial, por si alguien lo dudaba aún, la polémica sobre la subvaluación yuan y la política monetaria laxa de la FED, han sido excluidos del comunicado, así como toda referencia a una moneda en particular en lo que hoy se ha dado por llamar « la guerra de las divisas », indicándole al planeta quienes rigen los destinos de la economía mundial.
Es evidente que los desequilibrios de la economía mundial, no podrán ser corregidos si no existe coordinación de las políticas macroeconómicas en medio de la globalización de la economía mundial, donde las decisiones aisladas de un país afectan el desempeño del resto, a pesar que el equilibrio del crecimiento económico mundial ha sido el tema de la reunión.
Mientras China y los Estados Unidos desean dejar atrás los temas de sus políticas monetarias, los países emergentes se preocupan por la inyección de liquidez en dólares anunciada por la FED, lo que está afectando los precios de las materias primas que producen la mayoría de ellos. El oro y el petróleo de nuevo se han convertido el mejor refugio para los inversionistas y sus precios se han incrementado en los últimos cinco días.
El lingote de oro se vendió ayer jueves en 32 mil 500 euros la pieza y en los últimos cinco días su precio se incrementó en 5.52%; lo mismo pasó con el petróleo WTI, en Nueva York, el que se vendió en 88.36 dólares el barril y aumentando en 3.9%, al igual que el BRENT, en Londres, que se cotizó en 89.52 dólares y mostró un incremento de 3.4%.
Al iniciar la Cumbre se esperaba que al concluir se anuncie una nueva estrategia de desarrollo mundial, bajo el nombre de « Consenso de desarrollo de Seúl por un crecimiento compartido », basada en un programa centrado en inversiones en infraestructura como el medio para impulsar el crecimiento durable, orientado por los mercados, en los países pobres. Según el Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Miguel Ángel Gurria, esa estrategia va a cambiar realmente la manera en como nosotros abordamos el desarrollo hasta ahora.
El programa identifica nueve temas y pone el acento principalmente en la formación, en el acceso al financiamiento, el desarrollo de las inversiones y el mejoramiento de la infraestructura de los países en vías de desarrollo. Para ello, según Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, se requerirán recursos por más de 900 millones de dólares anuales.
Pero todo parece indicar que mientras los países en desarrollo están poniendo en marcha medidas de política económica para estimular el consumo interno, ahora los países desarrollados están más interesados en abaratar sus productos, a través de la devaluación de sus monedas, para aumentar sus exportaciones hacia los primeros, que poner en marcha verdaderas reformar de la economía capitalista mundial.
Par jlos le 13 novembre, 2010 dans Análisis Económico de Coyuntura
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