La crisis continúa y el FMI apuesta por la estabilidad a cambio de pobreza
Todo parece indicar que América Latina aprendió de sus errores en los años ochenta, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el banco Mundial (BM) acudían a rescatar las economías imponiendo programas de ajuste y estabilización económica a cambio de ayuda financiera; que a la larga obligaba a cada país a priorizar el pago con creces de su deuda contraída originalmente en detrimentos de los programas sociales, lo que hizo del FMI y del BM los responsables del saqueo y del empobrecimiento de millones de ciudadanos en la década perdida de los ochenta, intercambiando estabilidad macroeconómica a cambio del pago de los créditos otorgados y más pobreza, esa es la base de cualquier programa de ajuste.
No fue solo el oro y la plata extraída de las entrañas de América Latina la que financió el desarrollo de los países industrializados del norte de América y Europa, no!, también ha sido el saqueo de sus riquezas bajo otras formas de colonización: la usura, los descomunales intereses pagados por los prestamos obtenidos del FMI y del BM, así como la miopía y el malinchismo de muchos gobiernos latinoamericanos que buscan aún financiamiento en los países desarrollados y continúan invirtiendo millones de dólares en esos mismos países. ¿Quién ha financiado a quién en su desarrollo, los países del norte a los del sur o los del sur a los del norte?
Casi todos los países latinoamericanos han aprendido hoy de su experiencia del pasado con los organismos financieros internacionales. El desprecio al FMI en Latinoamérica quizá pueda asociarse a su desplome en 2007, cuando sus finanzas estaban por el suelo y suplicaba aumentar las aportaciones de los países para continuar funcionando. Tuvo que aparecer la crisis hipotecaria de los “subprimes”, transformarse en una crisis financiera al extenderse a los mercados financieros y convertirse en una crisis económica internacional, para que el FMI fuera rescatado y volviera a la palestra, pero a cambio de un mayor pese de China y Brasil.
Lo que hoy queda de esa historia oprobias del FMI en América Latina es su intervención en Argentina en 2001 y el desencadenamiento de la crisis económica y social, que han hecho que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner rechace la intervención del FMI para negociar con el Club de Paris los 7 mil 500 millones de dólares de su deuda pública, pero también la precaución de no comprometerse más allá de lo necesario con el FMI.
La crisis y el Grupo de los 20 (G20), en su reciente Cumbre de Corea del Sur, han revivido al FMI y lo han reposicionado como supervisor del sistema financiero mundial y nuevas funciones que seguramente saldrán de la presidencia del gobierno de Francia del G20. Pero ante el FMI revitalizado, del cual ahora Brasil es acreedor (US$ 10 mil millones), no están los países de América Latina y el Caribe, sino los países más atrasados de la Unión Europea, Grecia, España, Portugal e Irlanda; los cuales enfrentan problemas de financiamiento de sus deudas soberanas y deberán aprender su propia experiencia y entender la realidad que vivieron los países de América Latina en el pasado.
Irlanda es el nuevo dolor de cabeza de la Unión Europea y sus ciudadanos las próximas victimas de los programas de ajuste del FMI. Con el apoyo de los ministros de finanzas de la Unión Europea, este domingo el gobierno irlandés hizo pública su decisión de solicitar la ayuda financiera urgente a la Unión Europea para salir de la crisis presupuestaria que enfrenta y ha aprobado un plan para mejorar sus finanzas en los próximos cuatro años, por mas de 15 mil millones de euros, aún cuando la misión del FMI y del Banco central Europeo (BCE) consideran que el programa económico para Irlanda podría superar los 80 mil millones de euros, con el cual pretenderían llevar el déficit público actual de 32 a 3% del PIB.
Lejos de darle vuelta a la pagina y pensar que la crisis económica internacional es un catarrito solamente, como pensara Agustín Guillermo Carstens Carstens, hoy gobernador del Banco de México, habría que prepararse para más manifestaciones y estallidos sociales en el planeta, como ya se han producido en Grecia, España, Inglaterra… y quizá en México, más que el aumento de las acciones del crimen organizado, principal válvula de escape en México de la descomposición social.
Par Enfoque Global le 22 novembre, 2010 dans Análisis Económico de Coyuntura












