Sí no se maquillan las cifras el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tiene buenas noticias sobre el desempeño de la economía mexicana. INEGI ha informado este lunes que la actividad económica de México se expandió en enero a una mayor tasa en los últimos 4 meses, mostrando un crecimiento más equilibrado en los sectores industrial y de servicios. Esta información se ha desprendido de la medición que realiza el Instituto a través del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), el cual se aproxima al Producto Interno Bruto (PIB) y se calcula mes a mes, el que ha mostrado que la economía se expandió en 1.16% en enero respecto al mes de diciembre pasado, resultado que ha superado las previsiones, que solo esperaba un crecimiento de 0.6%. Resultado que se ha puesto a tono con las expectativas del gobierno, que espera un crecimiento de entre 4 y 5.5%.
Sin embargo, aún se siguen depositando las esperanzas de crecimiento de la economía mexicana en el buen desempeño de la economía estadounidense, a la cual México exporta entre el 80 y 82% del total de lo que vende al exterior, pero una caída de la demanda de productos por parte de los Estados Unidos, debido al incremento de los precios del petróleo y una mayor inflación podría afectar de nuevo el crecimiento de la economía mexicana.
No obstante, en principio parece que eso no pasará, pues el consumo en los hogares estadounidenses ha aumentado ligeramente en febrero, pero al aumentar la demanda interna los consumidores, también han empujado al alza los precios de los bienes (productos y servicios), por lo que la inflación ha aumentado a un ritmo sin precedentes desde junio de 2009, de acuerdo a los datos publicados este lunes por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, que ha indicado que los gastos de los hogares aumentaron en 0.7% luego que en enero lo hicieran en 0.2%, mientras que la tasa de ahorro pasó de 6.1% en enero a 5.8% en febrero, lo que hizo que los precios de los alimentos y de la energía pasaran de 0.3% en enero a 0.4% en febrero.
Hay que considerar, que desgraciadamente el crecimiento de la economía mexicana está determinado por la evolución de sus exportaciones. Así lo muestra la historia económica de México y los recientes datos publicados por el INEGI el 22 de marzo sobre la Oferta Global (=Demanda Global) de Bienes y Servicios, los que indican que ésta registró un crecimiento real de 7.2% en el último trimestre de 2010, gracias al aumento del PIB en 4.6% en ese trimestre, respecto al mismo de 2009, lo que hizo necesario importaciones, las que crecieron en 15.5% en ese periodo. Con ello el PIB creció solo en 5.5% en 2010.
En contraparte, los componentes de la Demanda Global (Exportaciones de Bienes y Servicios, Formación Bruta de Capital Fijo, Consumo Privado y de Gobierno) muestran que en ese trimestre las Exportaciones de Bienes y Servicios crecieron en 15.4%, en promedio anual, la Formación Bruta de Capital Fijo en 6.2% (mayor inversión), Consumo de los hogares en 4.6% y el del Gobierno en 2%. Se puede ver como el crecimiento del PIB estuvo determinado por el buen desempeño de las exportaciones, la inversión privada que creció en 7.3%, mayor a la pública que solo lo hizo en 4.5%, y el consumo de los hogares.
Los datos de INEGI permiten constatar que en 2010 las Exportaciones crecieron en 24.3%, el Consumo Privado 5%, el Consumo de Gobierno 2.8% y la Formación Bruta de Capital en 2.3%. Es decir, después que en 2009 las exportaciones cayeran en -13.7%, la inversión en -11.3% y el consumo privado en -7.1%, en 2010 gracias a su recuperación el PIB pudo crecer en 5.5%, apoyado por un mayor dinamismo de las exportaciones y del consumo privado, pese al aumento de los impuestos, los combustibles y las tasas de interés en los créditos al consumo.
Ante esta maravilla de cifras de INEGI qué podemos decir de la política económica, que pese a castigar el consumo y la inversión con impuestos y mayores tasas de interés, es capaz de sobreponerse gracias al sector exportador. Pero sí de nuevo cae la demanda interna en los Estados Unidos, la recuperación económica de México se vería afectada a falta de mercados alternativos para sus exportaciones, expulsando mano de obra del mercado laboral e incrementando la inseguridad social. Por lo que ante este panorama incierto, quizá por eso sea válida la propuesta del Gobernador de Chihuahua, sobre el establecimiento del servicio militar obligatorio por 2 ó 3 años, con lo cual se garantizaría el control y la formación de miles de jóvenes que hoy están fuera del mercado laboral y de la educación, pero que no existen para las encuestas sobre el desempleo, aún cuando debería ser para todos y crear una figura de « objetores de conciencia ».
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) instrumentó en los últimos 30 años del siglo XX los programas neoliberales de ajuste y estabilización del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), el Partido Acción Nacional (PAN) no ha hecho sino continuar administrándolos y en gran parte de estos 10 años de su gobierno con los propios cuadros y tecnócratas del PRI, quienes sólo cambiaron el color de sus corbatas en espera que este gobierno llegue a su final, manteniendo intacta su visión sobre el desarrollo económico y social de México.
Antes de acusar al PAN por toda la miseria acumulada en México hay que considerar que solo el PAN puedo aglutinar en sus filas, por ideología, a los descendientes de los colonizadores y defensores de la corona española, de aquellos que abrieron las puertas del país a la monarquía francesa en 1862 y de los hacendados que apoyaron la dictadura de Porfirio Díaz, ¿o es qué todos ellos dejaron el país y se exiliaron después de la independencia de México en 1821, del triunfo de Juárez en 1867 y de la revolución de 1910?, evidentemente no, tampoco se integraron al PRI, ni al Partido Comunista Mexicano fundado en 1919, el cual agrupó a la clase obrera mexicana y fundó la Central de Trabajadores de México (CTM), que luego perdió bajo la absurda línea política que asumió el Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas de “unidad a toda costa” contra en fascismo en la 2ª guerra mundial. Por lo que no hay que pedirle peras al olmo, ni exigirle que resuelva los problemas de la pobreza extrema en México ni responsabilizarlo por toda la miseria que arrastra el país hasta hoy. Pero pese a ello el PAN estuvo en el gobierno 200 años después de la independencia y 100 años posteriores a la revolución.
La pobreza ha sido el motor de los movimientos sociales en México. Pero paradójicamente al celebrarse los doscientos años del inicio de la lucha por la independencia y los cien años de inicio de la revolución de 1910, ni el PRI ni el partido surgido de la alianza de entre los priistas resentidos (“el ala izquierda del PRI”) y aquellos hombres de la “izquierda” surgidos de la comodidad de las conspiraciones de café, es decir el Partido de la Revolución Democrática (PRD), han sido capaces de cambiar el rumbo de México y han mostrado su incapacidad para dirigir con honestidad a un país forjado con la sangre de miles de patriotas muertos a lo largo de todos esos años, los cuales pretendían darle a los pobres una vida digna y acceso al poder.
De nuevo la pobreza se ha convertido en el tema de debate. Lo cierto es que no ha sido el PAN quien ha hundido en la miseria a millones de mexicanos, sino la continuación de un apolítica económica y social neoliberal heredada del PRI y su temor para cambiarla. Los gobiernos del PAN se han dedicado a administrar estas políticas y muchos individuos vinculados con el poder, a hacer negocios, tal como en los viejos tiempos del PRI, postergando los verdaderos cambios a los que aspiramos millones de ciudadanos, los cuales no enarbolan los partidos actuales, más preocupados por seguir viviendo del erario público.
Es posible que las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), creado para medir la pobreza, sean ciertas y que en 2000 hubiera 24.1 millones de personas en condición de pobreza alimentaria y que éstas hayan pasado a 13.8 millones en 2006, pero que en dos años, en 2008, hubieran llegado a 18.2 millones, 32% más; pero lo más importante es tener conciencia del peligro que ello significa para la estabilidad política del país y considerar la necesidad de hacer de este tema, de la lucha contra la pobreza, no una bandera electoral si no una política de Estado, cuyos responsables de implementarla, el Congreso de la Unión y el ejecutivo, orienten, regulen, controlen y evalúen año a año, antes de aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Sin ello, los pobres no solo aumentarán, sino que se convertirán en un peligro para la supervivencia de la clase política actual y la estabilidad social, sí en lugar de continuar incorporándose al crimen organizado poco a poco enfrentarán las instituciones del Estado mexicano, responsable de su pobreza y marginación social. Pues finalmente no es en las Lomas de Chapultepec donde se cultivan estupefacientes, ni son los egresados de las universidades quienes engrosan las filas de los criminales, sino los miles de excluidos del sistema de enseñanza y del mercado laboral, aquellos hombres y mujeres excluidos que deambulan en las zonas urbanas sin hogar, los campesinos miserables que ya están muertos en vida y los mismo les da morir o poder comer con dignidad al menos una vez. Por esta razón, la pobreza es más que un discurso, su eliminación es la garantía de sobrevivencia del Estado Mexicano y su modernización, la vuelta a la seguridad de los ciudadanos.
Lunes, 21 de Marzo de 2011 23:28
Los precios del petróleo reflejan la especulación que reina en los mercados. Los mercados y la especulación que reina en ellos continúa dictando el nivel de los precios de los bienes (productos y servicios), entre ellos los de las materias primas y de los productos alimenticios, los cuales tienen un efecto directo en el comportamiento de la inflación y, por lo tanto, en la política macroeconómica de cada país.
El aumento de los precios del petróleo que se registra en los mercados petroleros producto de la ofensiva de los países aliados contra Libia, beneficiará en México a los Estados y Municipios del país, los cuales obtuvieron en enero de 2011, según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, un pago por participaciones federales de 763 millones de pesos, superior a lo programado, unos 5 mil 971 millones de pesos más que lo pagado en enero de 2010, lo cual representó un incremento de 16% en términos reales, es decir, descontando el impacto de la inflación.
Hidalgo recibió 699 millones, mucho más que los 687 millones programados y los 571 millones recibidos en el mismo mes de 2010. Ojalá que estos recursos que han recibido los estados y municipios hasta hoy sirvan para atender las necesidades de empleo en los estados y municipios del país y no para comprar nuevas residencias en Miami, Paris, Acapulco, Cancún, Polanco, El Pedregal, Las Lomas de Chapultepec, Santa Fe o San Gerónimo, pues gobernadores y presidentes municipales siempre tienen sus arquitectos y magos financieros para que estos recursos terminen en cuentas privadas, en particular cuando se trata del año de Hidalgo…
Lo cierto es que las acciones militares en contra de Gadafi y sus tropas ha producido una gran incertidumbre en los mercados, lo que ha impulsado al alza los precios del petróleo de nuevo. Ayer lunes 21 de marzo, el barril de Light Sweet para entregarse en abril se vendía en Nueva York en 102.24 dólares, lo que representaba un aumento de 1.17 dólares debido a las acciones militares en Libia y el incremento de las manifestaciones en los países árabes de Yemen y Siria.
En tanto, el Brent del mar del norte en Inglaterra, llegó el día de ayer a cotizarse en 115.22 dólares el barril, aún por debajo de su nivel más alto alcanzado el 2 de marzo de este año, cuando llegó a 116.72 dólares por barril. Lo cierto es que en este tipo de petróleo en lo que va del año ha aumentado en 21.81%. Mientras que el West Texas Intermediate (WTI) en Nueva York llegó a venderse en 102.13 dólares por barril, acercándose a los 105.80 dólares en que llegó a venderse el 7 de marzo de este año. Esto ha permitido que la mezcla mexicana de exportación se haya vendido la semana pasada por encima de los 100 dólares por barril, superior a los 78 dólares estimados en el presupuesto 2011, que hasta hoy promedia ya los 101.4 dólares.
Teóricamente, la caída de la producción de petróleo de Libia no debería ser un problema, pues la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) podría aumentar su capacidad de producción en 4 millones de barriles diarios adicionales. Países como Arabia Saudita han aumentado ya su producción en 200 mil barriles diarios desde que comenzó la crisis en Libia.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha señalado que en abril, « la demanda de petróleo podría aumentar en promedio en 1 millón de barriles por día, debido al fin del período de mantenimiento de las refinerías en la cuenca del Atlántico »; mientras que según la AIE, « la disminución de la demanda japonesa será más corta de lo esperado, debido a la rápida reanudación de la mayor parte de las refinerías ».
Sin embrago, el impacto del aumento de los precios del petróleo sobre el crecimiento económico podría ser negativo para la recuperación de la economía mundial, la creación de empleos y el fin de la crisis, pues según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), si ese incremento de los precios es superior a los 25 dólares del precio del barril de Brent que se produjo luego del levantamiento en Túnez, la inflación en la zona de la OCDE podría aumentar en un 0.75% en 2012, mientras que la actividad económica se reduciría en 0.5% con respecto al escenario considerado inicialmente, fuera de los conflictos actuales.
Pero no todo puede ser guanacias para los especuladores. Los conflictos actuales continúan expresando la gravedad de la crisis económica internacional y los gobiernos de cada país están valorando hoy, el impacto de los movimientos sociales sobre la estabilidad social, paralelamente a la instrumentación de sus políticas macroeconómicas para reactivar sus economías, tratando de no cometer errores que sirvan de pretextos para el estallido social y las revueltas.