Crisis: 16 millones de mexicanos sin empleo
NÚMEROS CLAROS
En medio de la actividad criminal actual que vive México, que noticias más alentadoras cuando uno lee que la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indica que la tasa de desempleo en el primer trimestre de 2011 pasó de 5.3% al 5.2, en comparación con la registrada en el mismo periodo del 2010 y que, incluso fue más baja que la del trimestre inmediato anterior de octubre a diciembre de 2010.







Ello significa que en México solo existen 2 millones 450 mil 840 personas que no tienen empleo, pues la Población Económicamente Activa (PEA), según el CENSO 2010, fue 47 millones 131 mil 536 personas en edad de trabajar, de una población total de 112 millones 336 mil 538. Sí la tasa de desempleo en marzo fue de solo 4.61% de la PEA, entonces habría 2 millones 172 mil 764 de desempleados en México, menos que los del mismo periodo de 2010 cuando la tasa alcanzó los 4.81 %. Si ese fuera el caso, estaríamos en el país de las maravillas. Pero la realidad es más cruda que la ENOE del INEGI, de la cual aún no conozco una sola persona que haya sido encuetada.
Lo mejor del INEGI es reconocer que el número de mexicanos que trabajan en la economía informal ha alcanzado una tasa del 28.5% en el primer trimestre de 2011, lo que equivaldría a 13 millones 432 mil 488 personas que al no tener un empleo formal, han recurrido al desempeñar una actividad laboral informal para sobrevivir en el mercado « negro », vendiendo discos piratas, tamales, dulce y chicles, mercancías robadas, ropa usada o habilitando su garaje como restaurante o espacio para vender cualquier cosa, al margen de la proliferación de los « toreros », jóvenes que exponen en una manta sus productos y escapan cuando las autoridades se hacen presentes ¿a caso aquí habría que considerar también a los sicarios, a los que venden drogas o forman parte de las bandas del crimen organizado, a los ladrones…?, también son mexicanos en edad laboral y han recurrido a estas prácticas porque la sociedad les ha negado el derecho al trabajo y a la educación.


En realidad no existen 2 millones 172 mil 764 de desempleados en México sino 15 millones 605 mil 252 mexicanos sin un trabajo formal, algunos de los cuales, casi 13.5 millones, sobreviven realizando alguna actividad laboral que no les permite satisfacer plenamente sus necesidades, esto es, de alimentación, vestido, educación, salud y esparcimiento, entre otras. De esta es la profundidad de la crisis y el ejército industrial de reserva del que pueden disponer, no los empresarios, sino el crimen organizado para alimentar sus filas. La realidad se impone y va más allá de los arreglos estadísticos de INEGI que tratan de reducir el impacto de la crisis sobre el marcado laboral, Usted es el mejor juez para juzgarla.
Lo peor de todo esto, es que dentro de la PEA existen casi 44 millones de jóvenes que podrían llegar a 64 millones en 2020; por lo que, sí el gobierno nacional es incapaz proporcionarles empleo y trabajo, no solo aumentará la criminalidad y la inestabilidad social, sino estaría empujando al país a una nueva revolución social. Hasta hoy, estas revueltas populares que hemos visto en Grecia y los países árabes, no se han presentado en México, en buena medida porque no existen partidos políticos capaces de ponerse a la cabeza de estos movimientos, más interesados en seguir absorbiendo financiamiento del erario público que en realizar las reformas económicas y sociales para trasformar la realidad de México.
No obstante, rebasados por la realidad los partidos políticos, es probable que de los movimientos sociales actuales y futuros, surjan las personalidades históricas que entierren el viejo sistema político sobre el que se basan las instituciones de gobierno actuales y surja un nuevo Estado democrático, donde los ciudadanos tengan voz y puedan gobernarse; donde en referéndum, el plebiscito, la revocación de mandato sean instrumentos de gobierno de los ciudadanos y donde no existan más los diputados y senadores plurinominales, que se han convertido en parásitos del sistema político actual, ni las alianzas mafiosas entre minúsculos partidos, que han hecho de ellos un medio de lucro a costa de los ciudadanos.

Par Enfoque Global le 17 mai, 2011 dans Análisis Económico de Coyuntura












