5 août, 2011
La incertidumbre reina en una economía mundial en crisis
El aumento del techo de endeudamiento en los Estado Unidos, que ya supera el 100% de su PIB (PIB 2010 equivalente a 14.520 billones de dólares contra la deuda pública elevada a los 14.528 billones), no ha disipado la incertidumbre que se cierne sobre un posible deterioro de su economía y las bolsas de valores han caído en todo el mundo este jueves, mostrando que no creen en la recuperación de la economía mundial ni en el fin de la crisis de la deuda en los países desarrollados pese al acuerdo alcanzado entre republicanos y democratas.
Los reportes estadísticos sobre el empleo en los Estados Unidos han sido la única noticia buena en esta semana. Las estadísticas publicadas este jueves por el Departamento de Trabajo, muestran que las nuevas solicitudes de desempleo han disminuyeron ligeramente durante la última semana de julio donde mil personas menos pidieron beneficios por desempleo, indicando que las nuevas solicitudes pasaron de 401 mil la semana al 30 de julio a 400 mil la semana precedente, pero pese a ello las cifras aún son elevadas.
Estos datos muestran que la salud real del mercado del empleo y la recuperación de la economía en los Estado Unidos no está bien y el riesgo de recaída persiste, en un entorno internacional donde la crisis de la deuda en la zona del euro constituye un factor de riesgo permanente, en el cual el contagio del efecto Grecia a España e Italia parece cada día más eminente, sobre lo cual la Comisión Económica Europea ha negado que ya exista un plan de rescate.
Este jueves el Banco Central Europeo (BCE) dejaba sin cambios su política monetaria, después de la reunión donde su Consejo de Gobierno decidió dejar la tasa de refinanciamiento en 1.5%, la tasa de crédito hasta el 2.25% y la tasa de depósito en 0.75%, además de prolongar su programa de compra de obligaciones públicas de los países en dificultades de la zona del euro; así lo señaló en su conferencia el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, apuntando que el programa está aún en proceso, luego que no se hicieran compras de bonos gubernamentales tras un receso de cuatro meses.
Desde mayo de 2010 el BCE ha adquirido títulos portugueses, irlandeses y griegos, por un total de 75 millones de euros. El BCE también lanzó un programa de refinanciamiento a los bancos que enfrentan problemas de liquidez de seis meses a partir del 9 de agosto, en respuesta a “nuevas tensiones en algunos mercados en la zona del euro”, según Jean-Claude Trichet; se trata de un crédito ilimitado a los bancos, a tasa fija por períodos de hasta tres meses, ampliado por un trimestre, hasta enero de 2012, pues en opinión del presidente del BCE los datos recientes indican cierta desaceleración en el ritmo de crecimiento y los riesgos para la economía siguen siendo equilibrado en general.
El BCE tiene el apoyo del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), creado para prestar ayuda a los países en dificultades en la zona del euro en la cumbre del 21 de julio pasado en Bruselas, sin embargo, el FEEF no podrá utilizarse antes de finales de septiembre y su tamaño de 440 mil millones de euros para prestar a los bancos, ha sido considerado insuficiente por hacer frente a los problemas de endeudamiento en Italia y España.
Producto de esta inestabilidad de la economía internacional, las autoridades japonesas intervinieron el jueves en el mercado de divisas y el Banco de Japón relajó su política monetaria para frenar el alza del yen, que ha aumentado con la recesión en la economía global; debido a ello el dólar que se cotizaba alrededor de 77 yenes el miércoles, subió a ¥ 79.48 el jueves; mientras el euro perdía terreno frente al dólar el jueves, y perdía el 1.42% de su valor frente al dólar al cotizarse en 1.4139 dólares, pero subiendo frente al yen a ¥ 113.40 frente a ¥ 110.25 del miércoles.
Una nueva recesión en los Estado Unidos y Europa no solo podrían trastornar la recuperación de la economía mundial sino el desempeño de la economía mexicana, que envía a esos países más del 90% del total de sus exportaciones; por lo que de profundizarse la crisis de la deuda en los países ricos y reducirse la demanda de importaciones, por las medidas restrictivas aplicadas para contener el gasto, es posible que sus efectos se trasladen a los países emergentes como México, reduciendo la capacidad de producción de las empresas y los empleos.
Ante la incertidumbre, el petróleo como el oro se han convertido en el refugio de los inversionistas y de los bancos centrales. Este jueves el oro alcanzó un nuevo récord histórico de casi 1,679.50 dólares la onza, debido a los temores sobre el futuro de la economía global, lo que hizo que batiera su récord en euros, yenes y libras esterlinas. En una decisión acertada, el propio Banco de México se ha convertido en el principal comprador de oro en el mundo según el Fondo Monetario Internacional (FMI), al adquirir 5 mil 300 millones de dólares en oro, equivalente a 98 toneladas; mientras que Rusia compró 48 toneladas, por 2 mil 600 millones de dólares, y otros países como Corea y Tailandia han agregado grandes cantidades de oro a sus reservas en este año; a la vez, que seguramente muchos inversionistas continuaran comprando petróleo y estacionándolo en tanques petroleros en altamar, haciendo subir los precios del oro negro.
Producto de esta inestabilidad de la economía internacional, las autoridades japonesas intervinieron el jueves en el mercado de divisas y el Banco de Japón relajó su política monetaria para frenar el alza del yen, que ha aumentado con la recesión en la economía global; debido a ello el dólar que se cotizaba alrededor de 77 yenes el miércoles, subió a ¥ 79.48 el jueves; mientras el euro se quedaba atrás frente al dólar el jueves y perdía el 1.42% de su valor frente al dólar al cotizarse en 1.4139 dólares, pero subiendo frente al yen a ¥ 113.40 frente a ¥ 110.25 del miércoles; en tanto que el peso mexicano se desplomaba frente al dólar y llegaba a su nivel del 17 de marzo pasado vediéndose en 12.14 pesos por dólar, frente a los 11.82 pesos del miércoles.
La especulación continúa, pero una nueva recesión en los Estado Unidos y Europa no solo podrían trastornar la recuperación de la economía mundial sino el desempeño de la economía mexicana, que envía a esos países representa cerca del 90% del total de sus exportaciones; por lo que de profundizarse la crisis de la deuda en los países ricos y reducirse la demanda de importaciones mexicanas, por las medidas restrictivas aplicadas para contener el gasto, es posible que sus efectos se trasladen a los países emergentes como México, reduciendo la capacidad de producción de las empresas y los empleo, provocando la reducción de los ingresos de los hogares y mayor inestabilidad política, haciendo crecer el movimiento de los indignados y las revuletas populares.
Par Enfoque Global le 5 août, 2011 dans Análisis Económico de Coyuntura
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