La crisis que no se quiere ver en México
Martes, 27 de Septiembre de 2011 06:21
Pareciera que sólo algunos de nosotros estuviéramos empecinados en hablar mal de México. El nuevo secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribeña, ha señalado en la reunión de ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los 20 (G20), de este fin de semana en Washington, que existe una muy buena percepción de México entre los inversionistas extranjeros, pese a la violencia y la inseguridad que vive el país.
Quizá los juicios del gabinete del gobierno sobre el país se basan en algo que la mayoría en el país hemos perdido, tener un espíritu positivo de las cosas frente a la adversidad; lo que quizá podríamos hacer si en lugar de un salario mínimo para vivir diariamente, o los 6 mil pesos de ingresos mensuales que suponía el anterior secretario tendríamos todos los mexicanos, ganáramos los más de 100 mil pesos mensuales de su salario, si fuera así la criminalidad sería mínima.
La responsabilidad del Secretario de Hacienda, del gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, y del Presidente ante los países del G20 y los centros financieros internacionales, por sus declaraciones o dichos, va comenzar a aumentar, a medida que se acerque el fin de año, pues México va recibir la presidencia de este grupo de países y tendrá la responsabilidad de coordinarlos en una coyuntura económica internacional muy complicada.
Par ello, deben considerar que la crisis iniciada en 2008, en lugar de solucionarse, continúa profundizándose debido al inmovilismo del G20, que se ha atribuido el derecho a dirigir los destinos de la economía planetaria al margen de la mayoría de los países y de la ONU, pero desde que estalló a la fecha, sus cumbres poco han aportado a la reestructuración del sistema financiero internacional y a la estabilidad de la economía mundial, menos aún a neutralizar la especulación financiera orquestada por las agencias calificadoras de Wall Street, responsables de buena parte de la crisis actual y las que hoy no sólo son odiadas por los latinoamericanos, que han sido sus víctimas tradicionales, sino por los propios estadounidenses y europeos, que han comprobado la verdad de las afirmaciones de los latinoamericanos en su contra.
Pero el G20 no ha solucionado ni la crisis ni ha nesutralizado el trabajo desestabilizador de las agencias calificadoras, el cual no han cesado. Mientras terminaba en Washington la reunión de ministros y gobernadores de los bancos centrales del G20; este lunes Moody ‘s Investors ha descalificado el plan de reducción del déficit propuesto por el presidente Barack Obama, el cual podría tener un impacto positivo sobre la calificación soberana de los Estados Unidos, al señalar que las posibilidades de que se lleva a cabo son « extremadamente bajas », mordiendo así la mano de su amo y echando más leña a la hoguera.
Puede ser que tenga razón la calificadora, pues con las medidas de ajuste impuestas a la economía estadounidense, que afectarán el consumo interno y como consecuencia la demanda, el déficit de los Estados Unidos se hará más difícil de resolver, debido a que las medidas de política económica pueden provocar un menor crecimiento económico al estimular el ahorro.
Pero el trabjo es complejo para los funcionarios de los países del G20. Steven Hess, analista de Moody, ha señalado que el plan podría provocar una trayectoria descendente de la deuda durante la próxima década, pero sólo si es apoyado de un crecimiento económico constante, pero cree que el crecimiento económico de ese país se mantendrá muy por debajo de su potencial, al menos hasta 2012, y estará por debajo de la tasa de crecimiento de todas las proyecciones incluidas en el plan, según él.
No hay mundos perfectos, sólo posibles y reales. Mientras se quiere posicionar a México como un oasis en medio de la crisis, pese a la violencia en que se vive, resultado de la descomposición social provocada por la crisis y la corrupción, la realidad de una desaceleración de la economía estadounidense y su entrada a una nueva recesión es más creíble, con resultados negativos sobre las exportaciones mexicanas y el crecimiento de la economía, que deberían tenerse en cuenta a la hora de aprobar el « paquete económico para 2012″, pues lo importante es reconocer la gravedad de la situación actual y buscar soluciones, no negar la realidad que no es posible ocultar hoy.
Par Enfoque Global le 27 septembre, 2011 dans Análisis Económico de Coyuntura












