Hasta donde aguantará el pueblo griego

Viernes, 04 de Noviembre de 2011 08:22   

El planeta está dividido ante la decisión de los gobiernos de los países ricos de apoyar al capital o a los ciudadanos, en medio de la crisis global del capitalismo. Aunque después de los acuerdos alcanzados por los líderes europeos el 23 de octubre pasado, se comienzan a ver las principales propuestas para reformar el capitalismo desde el inicio de la crisis actual en 2008, la puesta en marcha del plan europeo para frenar la crisis de la deuda parece estar lleno de obstáculos y el primero de ellos el referéndum anunciado por el primer ministro griego, Georges Papandreu, que ha echado más leña a la hoguera.
Los gobiernos de Francia y Alemania expresaron el martes su determinación a aplicar sin demora el acuerdo sobre el euro y la deuda griega, que prevé la cancelación de la mitad de la deuda y la cancelación de 100 mil millones de euros, a cambio de un mayor control sobre las finanzas y las medidas de austeridad del gobierno griego. Nicolas Sarkozy y Angela Merkel han sido claros con Papandreu y le han exigido respetar los acuerdos alcanzados el 23 de octubre y olvidarse del referéndum propuesto para el 4 de diciembre; ellos quieren definir una hoja de ruta para aplicar inmediatamente los acuerdos, pero no acceder a la propuesta de Papandreu, quien anunció la noche del lunes su deseo de someter a referéndum el acuerdo alcanzado con los europeos y permitir a Grecia confirmar su deseo de pertenecer a la zona del euro, pues deseaba enviar un mensaje claro de su presencia en Europa y participación en el euro.
El martes, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, reiteró que el rescate de la zona del euro aprobado la semana pasada en Bruselas era la única manera de resolver el problema de la deuda griega y señalaba que Francia deseaba recordar que el plan adoptado por unanimidad el jueves 24 pasado por los 17 Estados miembros de la zona del euro, era la única manera de resolver el problema de la deuda griega; planteando que dar voz a la gente siempre es legítimo, pero la solidaridad de todos los países de la zona del euro no puede ejercerse sin el consentimiento de cada uno de ellos, por lo que Francia y Alemania tomaron la iniciativa de reunirse el miércoles, antes de la apertura de la cumbre del G20, con las instituciones europeas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para discutir la propuesta del primer ministro griego.
El miércoles en Cannes, en la cumbre del Grupo de los 20 (G20), en una reunión entre las instituciones europeas, el FMI y el gobierno griego las cosas parecían mejorar. La decisión del primer ministro griego de celebrar un referéndum sobre el plan de rescate de su país, ha sido criticada por los europeos y calificada de injusta y desleal frente a sus socios europeos, evocando la posibilidad de que Grecia salga finalmente de la zona del euro; ante lo cual luego de largas discusiones, parecía que Papandreu entraba en razón y suspendía el referéndum, volviendo la calma a los europeos y a los bancos, preocupados por recuperar sus créditos; as{i como a la comunidad internacional que desea terminar con la crisis actual que sacude los cimientos de la economía capitalista mundial.
Paralelamente el miércoles iniciaron las discusiones en el parlamento griego en busca de un voto de confianza para el primer ministro, las cuales han terminado este viernes. El partido socialista de Papandreu solo tiene una mayoría de dos diputados sobre los 300 que forman el parlamento, por lo que la vergüenza entre los diputados socialistas y un poco de patriotismo podrían enterrar todas las propuestas del primer ministro, rechazar el plan europeo para hacer frente a la crisis de la deuda en Grecia y llevarlo a su dimisión, haciendo que convoque a la convocatoria de elecciones anticipadas, para con ello reeditar la historia reciente de Argentina, agravando la crisis actual de este país. Sin embargo, una crisis política mayor, podría ser el detonante para el inicio de una revolución social en Grecia, frente a la cual surgirían personalidades aún desconocidas, que seguramente abandonarían la zona del euro y retomarían su propio camino, haciendo fracasar el gran proyecto de la Unión Europea.
Quizá lo más sensato sería la convocatoria a elecciones adelantadas o la formación de un gobierno de unidad nacional, surgido de un gran movimiento de liberación nacional que aún no se ha conformado. Pero en realidad, como lo ha dicho el primer ministro griego, no se trata de un gobierno o de otro, el problema para Grecia es que debe elegir entre seguir dentro de la zona del euro o no, de continuar formando parte de la Unión Europea o de retomar su camino por su cuenta. Pero el principal partido de oposición, la Nueva Democracia de Christos Staikuras, solo quiere la renuncia del primer ministro y que se convoque a elecciones de inmediato, a lo que Papandreu se opone.
Las encuetas señalan que el 60% de los griegos se opone al plan de la Unión Europea, por lo que si los griegos rechazan el plan entonces Papandreu deberá convocar elecciones anticipada y la Unión Europea y el FMI deberán negociar con el nuevo gobierno el pago de su deuda externa. Por lo que, dentro de la lógica del G20 lo más lógico ha sido convencer a Papandreu de desistir de su referéndum.
La canciller alemana, Angela Merkel, el miércoles por la noche decía en Cannes, después de una reunión sobre la crisis griega, que « el euro no se dará por vencido », aunque el pueblo griego decida renunciar a ser parte de la zona del euro, precisando que Alemania y Francia están preparados para la salida de Grecia de la zona del euro, pero seguirían ayudar a Atenas, pues « queremos estabilidad en la zona del euro, de preferencia con Grecia, que sin ella, pero el deber es preservar la estabilidad que es prioridad », preciso.
Por si fuera poco, en el marco de la Cumbre del G20 en Canes, Francia, los empresarios de este grupo han pedido a los jefes de Estado y de Gobierno que reformen las organizaciones internacionales; que avancen hacia un sistema multipolar de divisas; precaución sobre la regulación financiera; crear un entorno propicio a la innovación de las empresas de servicios financieros, dentro de un marco de gestión de riesgos apropiada; garantizar la financiación de las PYME; leyes laborales más flexibles; facilitar el comercio y lucha contra la corrupción.
Por su parte, el mismo miércoles la presidenta ejecutivo del FMI, Christine Lagarde, que ha estado involucrada en todas las conversaciones entre los Jefes de Estado y de Gobierno de la zona del euro y el primer ministro griego, señalaba que el FMI tendrá en cuenta la cuestión del pago del sexto tramo de la ayuda a Grecia después de su referéndum y que « tan pronto como el referéndum termine y todas las dudas de disiparán, voy a hacer una recomendación a la Junta del FMI sobre la entrega de nuestros préstamos para apoyar el programa económico de Grecia », dijo en un comunicado.
Ahora, en la Cumbre del G20 en Canes, todos esperan que Grecia desista de realizar el referéndum y que se aplique cuanto antes el plan europeo de rescate a Grecia, al margen de las consecuencias sociales de las medidas adicionales de austeridad que deberá adoptar el gobierno de Papandreu. Mientras el FMI anuncia nuevos recursos a disposición de los países en dificultades financieras, pero bajo sus condiciones y programas de austeridad bien conocidos por los latinoamericanos. Pero el problema no es saber si Grecia continuará o no dentro de la zona del euro, sino hasta donde aguantará el pueblo griego. Pero en Canes no solo está en discusión la crisis griega, si no la supervivencia del capitalismo en su forma actual sin reformas.

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